jueves, 21 de febrero de 2013

BEAU GESTE Y BIN LADEN

  

     Dice Mark Owen en su libro "No easy day" que durante su infancia y adolescencia en Alaska leía libros sobre los "SEAL" (Comandos de la Marina de los EEUU) y que siempre quiso ser uno de ellos para participar en sus operaciones, lo que finalmente consiguió y con éxito. El libro nos ilustra sobre algunos aspectos del adiestramiento y ejecución de operaciones especiales y, principalmente, sobre la operación del SEAL DEVGRU que eliminó a Bin Laden; -¡Claro!, canta el coro de jubilados militares, añadiendo que es más fácil escribir un libro sobre este tema si has nacido en los EEUU, pues si tienes las aptitudes necesarias seguramente podrías participar en operaciones en donde los intereses nacionales estén amenazados, tu vida en riesgo y podrás demostrar de que pasta estás hecho.

     Muchos jóvenes de mi generación tuvimos en la lectura de la trilogía de P.C. Wren que inicia "Beau Geste" la primera visión de una vida de aventuras y emociones fuertes. La posibilidad de alistarse en la Legión Extranjera francesa e ir destinado a un apartado fuerte del desierto del Sahara excitaba nuestra imaginación, como las operaciones de los "SEAL" la de Mark Owen, pero la diferencia es que nosotros crecíamos en un país aislado de las grandes naciones democráticas y con intereses nacionales muy limitados, por lo que la probabilidad de participar en operaciones era muy baja.
      Es cierto que una paz prolongada no tiene precio para la población que la disfruta, pero es  que la paz perpétua kantiana no es siempre posible, pues las naciones se mueven por sus propios intereses y no es el menor de ellos jugar un papel relevante en los asuntos mundiales, con los riesgos que comporta, sobre todo para quienes deciden seguir la carrera de las armas y estén dispuestos a sacrificarse para que su país logre sus objetivos nacionales, de los que el principal es vivir en paz sin amenazas.
   Dentro de la organización militar de las naciones modernas existen comunidades a las que les une el espíritu de cuerpo, de arma, de especialidad...etc. La de Operaciones Especiales  es una de ellas y tiene unas características únicas: su pequeño tamaño, el rigor de su adiestramiento, su peculiaridad de operar en pequeños equipos, la reserva sobre sus acciones y la asunción de riesgos superiores a la media hacen que los lazos que unen a sus componentes sean más fuertes que en otras comunidades.

        Bajo el pseudónimo de Mark Owen (cuyo verdadero nombre acaba de ser revelado) el autor de "No easy day" describe  muy bien el espíritu y camaradería que anima a esta comunidad, en particular cuando desarrolla su actividad en los conflictos en los que ponen su vida en juego. Narra con cierto detalle el asalto al complejo en el que vivía Bin Laden y sus últimos momentos, subrayando que sus correligionarios de Al Qaida que le acompañaban ese día murieron con las armas en la mano, igual que hacen los que  siguiendo la ideología que predicaba mueren matando, lo que no ha sido su caso, pues las armas que había en su habitación estaban sin cargar y fuera de su alcance; es extraño, pues el ruido de los helicópteros, las explosiones y disparos lo alertaron desde hacía más de un cuarto de hora.

     Las salas de cine del mundo exiben estos días la película "La noche más oscura". En ella se presenta novelado algunos aspectos del persistente  esfuerzo de inteligencia que llevó a descubrir el refugio de Bin Laden,  y se incluye la ejecución de la operación que condujo a su muerte por el "SEAL DEVGRU", tal como la describe Mark Owen en su libro. Solo por esa parte, vale la pena ir a ver la película.


    No se llega a ese grado de eficacia en una operación especial conjunta sin la organización y medios adecuados, y eso no se improvisa. Los EEUU la establecieron como consecuencia de la desastrosa ejecución de la operación conjunta de rescate de rehenes en Irán en 1979, al constituir un Mando Conjunto de Operaciones Especiales, al que se incorporaron los "SEAL" de la Marina. La lucha global contra el terrorismo ha proporcionado a este Mando la posibilidad de emplearse en continuas operaciones de combate, lo que ha permitido depurar sus tácticas, técnicas y procedimientos, que son un pilar fundamental de la eficacia.

    En España la situación no es tan prometedora. No hay Mando Conjunto de Operaciones Especiales y no parece que se le espere a corto plazo, a pesar de haberse dado los primeros pasos para su constitución; los recelos inter-ejércitos impiden avanzar en este campo, pero es que aunque se constituyera, nuestra taimada política exterior y escaso presupuesto de defensa haría más atractiva a los políticos -y algunos militares- la opción de enviar a un conflicto a la Unidad Militar de Emergencias antes que a las Unidades de Operaciones Especiales. Por eso en España tanto las acciones en el desierto del Sahara como la operación contra Bin Laden, su organización o similares, las tendremos que ver en el cine o leerlas en un libro escrito por un extranjero. Confiemos que algún día no sea así.

domingo, 3 de febrero de 2013

PASEO POR MADRID CON DANY EL ROJO

     Se aproxima el cuadragésimo quinto aniversario del Mayo del 68 y si aquella sesión no fue muy relevante en España, si las cosas siguen así, es probable que en el próximo Mayo tengamos nuestra propia sesión; hay muchos ingredientes para una explosión social. Confiemos que el Gobierno sea capaz de desactivarla y despejar todos los nubarrones. Mientras tanto, me entretengo con un paseo familiar en una fría y ventosa mañana del Febrero madrileño con la intención de recorrer el centro de la capital. Pretendía aparcar en la Plaza de Sevilla, pero la Policía Municipal  nos impidió el acceso para poder proteger la cola de una ruidosa manifestación, así que decidí aparcar en la Plaza del Carmen, pero al salir del aparcamiento volví a encontrármela de frente, esta vez a pié firme.  La ruidosa manifestación no estaba formada por manifestantes sindicales de cuota sino fundamentalmente por personas mayores, pensionistas en su mayor parte; en sus caras se reflejaba auténtica indignación. En la cabeza formaban unos cuantos jóvenes cacareando algunos pareados. Resultó que estas buenas gentes eran afectados por el asunto de "las Preferentes": personas sencillas que han perdido sus ahorros al seguir los consejos del "mejor sistema bancario del mundo"  (Zapatero dixit) sin leer la letra pequeña del producto que le vendían (ese es su pecado) y a los que la desesperación solo les deja la ruidosa manifestación callejera y el rechazo al arbitraje de los dos principales partidos, que anteponen la solvencia del sistema financiero  a la de los ciudadanos afectados.

     Seguimos hasta la Plaza de Jacinto Benavente que albergaba un pequeño mercadillo con puestos de viandas de distintas regiones españolas, con precios adaptados a la crisis que te tentaban para hacer circular algunos euros. En el puesto gallego percibí "airiños, airiños, aires, airiños da miña terra" al ver una torre de bollas de pan que me trajeron aromas de mi infancia y adolescencia, cuando mi madre cortaba rebanadas de pan de bolla  en los desayunos de nuestros veraneos en Doniños.
     En el camino hasta la plaza de Tirso de Molina por la Calle Concepción Jerónima llama la atención los abundantes locales comerciales cerrados, y algunos tapiados y con varias capas de carteles de anuncios, como evidencia de las  heridas de la crisis. En la calle abundan los comercios de mayoristas de ropa de moda que parece que sobreviven.
    
     La vista de la cúpula encañonada de la antigua Iglesia Jesuita, posteriormente Catedral y hoy Colegiata de San Isidro, nos animó a dirigimos hacia allá para cumplimentar al Santo Patrono de la Villa, San Isidro Labrador y a su santa esposa, Santa María de la Cabeza, y de paso visitar un histórico monumento madrileño, cuya arquitectura responde al diseño de iglesia jesuita aplicado por Vignola al Gesú de Roma: solo una nave, planta de cruz latina y capillas laterales.   Cuando entramos, el abundante humo de incienso velaba el reconstruido retablo del altar mayor (pues el original de Ventura Rodríguez fue incendiado durante la furia anti anticlerical del año 1936) mientras el órgano acompañando a un buen coro, atacaba una coral de Bach, evidenciando lo mucho que Johan Sebastian ha contribuido a la grandeza y esplendor del culto de la Iglesia Católica y de la Protestante.

     La misa solemne que estaba teniendo lugar la organizaban, como los cinco primeros sábados de mes, los Heraldos del Evangelio, una Asociación Privada Internacional de Derecho Pontificio, cuyos miembros revestidos con los hábitos blancos de la Asociación, adornados con la cruz de Santiago en el pecho, ocupaban los primeros bancos.
      La capilla dedicada a la Virgen del Carmen en la Colegiata, tiene el retablo rematado con el escudo de la Casa Real Británica, cosa que inicialmente sorprende, pues suponíamos que la Virgen bajo esta advocación protegía principalmente a los marinos  españoles y no a la "taifa luterana" como dijera Bradomin cuando viajaba por mar hacia el exilio a bordo de un barco inglés, aunque seguro que la Virgen también los protege a ellos. Buscando en la red el sentido de esta paradoja descubrí que la restauración, posterior al incendio de la Capilla en 1936, fue sufragada por los ingleses.
     La antigua Iglesia jesuita lo era del Colegio que le está unido, hoy Instituto San Isidro, pero con la solera de una de las más antiguas instituciones de enseñanza de Madrid, pues es heredera de los Colegios Imperiales, fundados por la Emperatriz María de Austria y en los que estudiaron nada menos que Lope de Vega y Quevedo, y más recientemente bajo otros nombres: Salmerón, Larra, Baroja, Canalejas, Dato, Benavente, Echegaray y los Machado. Es una satisfacción pasear por el magnífico claustro del Colegio, sabiendo que también lo hicieron tan insignes personajes.
     Unas tapas de cocido con vino de Rioja en la Taberna de la Daniela de la Calle Cuchilleros y una visita a un Mercado de San Miguel lleno hasta la bandera, nos proporcionó las fuerzas necesarias para pasear por una soleada Plaza Mayor y saludar a Felipe III, quién montado en su caballo parece saber mucho de corrupción y venalidad, sobre todo la de su valido el Duque de Lerma: nada nuevo bajo el sol.
     Menos mal que al regreso al aparcamiento no tuvimos que pagar el peaje de encontrarnos con una nueva manifestación, de las que en la corte tocamos a una media de más de una diaria, aunque la de hoy contaba con mi bendición "urbi et orbe".

     Estos días nos disgustan y agotan al ver los efectos de tantas cosas desagradables cómo la corrupción y los separatismos; no nos queda mucho ánimo y fuelle, en mi caso, me ha levantado el ánimo y ha dado fuerzas la decisiva y valerosa intervención francesa en Malí. Al menos el Gobierno Francés hace lo que anuncia y "pone el dinero donde pone la boca", no como el Español, que se llena la boca de predicar la importancia de la zona del Sahel para la seguridad de España pero cuando llega el momento de "poner el dinero..." solo se aporta un avión de transporte. En fin, ya lo apuntó en el Parlamento Europeo Daniel Cohn-Bendit (nuestro Dany el Rojo del Mayo del 68) el día que se debatía la intervención francesa, al reprochar a los socios de Francia en la Unión algo así cómo: "Los franceses ponen los soldados y vosotros las enfermeras". Muy bien por Francia. Confiemos que el próximo Mayo no tenga que venir Dany a Madrid; en caso que así sea, lo llevaré de paseo al centro.

jueves, 24 de enero de 2013

CATALUÑA, TURANDOT Y OLIVARES


     Para celebrar con mi familia materna la llegada del nuevo año, me cayó en suerte proporcionar el imprescindible conjunto de serpentinas, matasuegras, narices...; así que para afrontar esta difícil tarea, me recomendó mi hijo visitar un Bazar Chino del barrio. Hacia allí me dirigí pensando que con mis escasos conocimientos de mandarín no iba a ser cosa fácil. Decidí que el empleo de  señales convencionales universales  podría ayudar en la faena, así que en llegando al bazar que regenta una familia china y encarándome con la mismísima princesa Turandot en su palacio de todo a cien, me desbaraté en un conjunto de señales que simulaban el soplado de matasuegras, la colocación de la nariz postiza y el lanzamiento de serpentinas, a lo que una asombrada princesa, sin hacer ningún aspaviento, me contestó: -¡Ah! ¿Bolsa cotillón? Ahí delante a la izquierda.
     Bien; a eso le llamo yo una integración 3.0, casi como la del nigeriano que me busca aparcamiento en la calle de mi madre, con quien mantengo una conversación en fluido inglés y español; tampoco se queda atrás la rumana interna en casa de mi suegra, ni el búlgaro que repara la instalación de televisión, ni muchos otros que han asentado  sus reales en España, ellos y sus familias, la pena es que el drama del paro no esté ayudando a su permanencia.
     Sí; ya sé que la integración real no es solo eso, hay muchos más condicionantes, políticos, económicos, sociales y religiosos que es necesario satisfacer. Lleva tiempo el integrar poblaciones, pero no mucho si existe voluntad de hacerlo por ambas partes; sin embargo se necesita mucho menos tiempo para sembrar la insidia y conseguir la desintegración de sociedades que ha costado tanto tiempo construir. Hay que ser capaz de evaluar lo que está en juego y las ventajas objetivas que se deducirían de ello.
     No hace falta un gran esfuerzo para apreciar que en el siglo XXI "El mundo es plano"  -como ya nos alertó Thomas Friedman-  no solo para los movimientos de capital, negocios, "outsourcing" ..., sino para las personas. Si el mundo es así, nos podemos imaginar como serán los viejos estados europeos. 
     A pesar de las barreras a los movimientos de población la mayoría de los emigrantes que llegan a España muestran que es posible la integración -con algunas excepciones- pero esto no basta a quienes se empeñan en demostrar que los movimientos disgregadores tienen futuro en un mundo plano con una Europa cada vez más integrada y con ciudadanos a los que mueven los mismos afanes y pocas diferencias reales entre ellos.
     El comprobar cómo los nacionalistas de Cataluña quieren levantar barreras artificiales entre los catalanes y el resto de los españoles me lleva a pensar que aquellos no viven en el mismo mundo integrado que  nosotros y prefieren seguir viendo solo sus montañas, por lo que no tengo más remedio que estar de acuerdo con Olivares, quien hace ya más de trescientos años se desesperaba por las trabas y excusas que le planteaba la Diputación para cooperar en la defensa de la Monarquía Española, escribiendo sobre sus quejas: "...cómo le montan disfraz, o es que los catalanes han menester ver mas mundo que Cataluña".
     Ya ha llovido mucho desde Wifredo el Velloso y desde los Reyes Católicos, pero es que en los últimos quinientos años los españoles hemos construido muchas cosas juntos, por lo que independientemente de lo que los nacionalistas declararen en el Parlamento Catalán, la opción más segura para afrontar el futuro es continuar integrados con todos de los españoles -los únicos titulares de la soberanía nacional.

lunes, 24 de diciembre de 2012

LAS BAJAS


El reconocimiento del estatus de Palestina como Estado Observador en las Naciones Unidas es una buena noticia, pero ha sido recibida por el cinismo habitual del doble rasero de los EEUU, pues a la oposición a su aprobación en la ONU le han seguido declaraciones alarmistas cuando inmediatamente Israel ha anunciado -en flagrante ilegal represalia- que construirá mas asentamientos en Cisjordania, como si no fuera predecible la reacción de Netanyahu ni que no la conocieran de antemano. En fin, que tanto hablar de las bondades de la diplomacia para la resolución de conflictos para luego negar a Palestina su presencia en el principal foro mundial para ello; es como decir: "la diplomacia internacional no le sirve a usted, y lo que tiene que hacer es sentarse a hablar con su vecino, aunque tenga una pistola de grueso calibre debajo de la mesa". Si a eso no se llama cinismo ya me dirá usted que nombre le damos. Al menos la diplomacia de los EEUU y Egipto nos evitó el espectáculo de contemplar la aplicación en Gaza de las depuradas técnicas postmodernas israelíes de combate urbano, en las que las bajas -como de costumbre- las pone el lado palestino.
          El estudio de la historia militar nos evidencia que las guerras del siglo pasado fueron realmente sangrientas en comparación con los conflictos actuales de cuarta generación, en los que las sociedades occidentales tratan de minimizar las bajas, por haber un límite mucho más estricto a su aceptabilidad, lo que nos pone en perspectiva los sufrimientos en los conflictos de hoy en día, no por ello menos crueles.

En una estancia en el Peloponeso, en tierra de los mesenios -que ya habían conocido los métodos de opresión de sus vecinos y dominadores espartanos- un amigo me prestó un magnífico libro sobre la vida militar de un Oficial Británico llamado John Masters: "A bugler and a tiger". Los aficionados a la historia militar tenemos ocasión de acudir a fuentes primarias como son las memorias de los variados actores de los conflictos, que pueden variar desde las más formales de responsables de alto nivel hasta los recuerdos de los que forman en las filas de los ejércitos. Las primeras no pueden evitar tener un tono justificativo, mientras que las segundas reflejan lo que significa la guerra para quien la vive en escalones bajos y suelen reflejar los sufrimientos asociados a la ejecución de las órdenes.
          En su primer volumen "A bugler and a tiger" John Masters  nos relata como un joven británico llega a convertirse en un oficial profesional del Ejército, desde su formación en la Academia Militar de Sandhurst hasta su destino de Teniente al mando de una Compañía de  Gurkhas en las operaciones de policía en la frontera de Afganistán en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. La vida regimental en el viejo Ejercito de la India queda ilustrada con gran detalle al relatar las tradiciones y régimen interior de un Regimiento británico:   2ª Batallón, "Duke of Cornwall Light Infantry", y las particulares en su posterior destino en una unidad de Gurkhas nepalíes: el 2º Batallón del 3º Regimiento del "Prince of Wales Own Gurkha Rifles". Si algo evidencia la lectura es sin duda la magnífica escuela que suponía el servicio en ultramar.

 
 
En el segundo volumen "The road past Mandalay"  John Masters nos describe sus experiencias en la campaña de Birmania durante la Segunda Guerra Mundial; primero desde su puesto de Jefe de Estado Mayor de una Brigada de "Chindits" y luego del de Jefe de una de las Brigadas de esta fuerza.
El autor consigue que la atención del lector se agudice cuando refleja los momentos del contacto con el enemigo; es decir: cuando se arriesga la propia vida en el cumplimiento de órdenes directas. El sufrimiento se describe con detalle en estas memorias, no solo el físico sino también el psicológico que juntos o por separado pueden llevar a los que lo padecen a su punto de ruptura emocional.
En la obra se puede apreciar bien los riesgos que hay que asumir para tener éxito en la guerra, así como las difíciles  decisiones que hubo que adoptar en esa campaña, incluyendo los "tiros de gracia" a sus propios hombres, para ahorrarles una terrible agonía o, peor aún, caer prisioneros del Ejército Japonés, al no poder transportarlos con la fuerza a través de la selva birmana en medio de terreno ocupado por japoneses.
No siempre se puede encontrar en las memorias de oficiales de nivel bajo o intermedio una tan equilibrada combinación del ambiente de combate y una cuidada descripción de las operaciones, lo que John Masters consigue ampliamente, haciendo muy amena e interesante la lectura de los dos volúmenes de la historia de su vida militar.
Cuando estoy a punto de cerrar estas líneas leo que Netanyahu, para "animar el debate", declara que Jerusalén ha sido la capital de Israel en los últimos  3000 años. Confío que lo aclare en la siguiente entrega, tanto a nosotros como a todas las naciones que mantienen sus Embajadas en Tel-Aviv, ya que Vespasiano y Tito no se van a incorporar al debate. Me temo que en Oriente Próximo va a seguir habiendo bajas.
 
 
 

sábado, 28 de abril de 2012

EL CEMENTERIO DE PRAGA

       Finalizo la lectura de la edición italiana de la última obra de Umberto Eco “Il cimitero di Praga” …”E che diamine, non sono ancora un rammollito”,  con el convencimiento de haberlo hecho de una gran obra, no solo por la original perspectiva con la que presenta algunos importantes acontecimientos europeos del siglo XIX, sino también por su original estructura de folletín decimonónico profusamente ilustrada con abundantes láminas de la época.
   Con sus avances y retrocesos cronológicos, Eco te obliga a mantener la atención en la trama y en tratar de comprender a los dos personajes claves, que al final resultan ser una misma persona producto de la personalidad bipolar del protagonista principal: el capitán Simonini, un falsificador, asesino, misógino y antisemita furibundo, cuyo lema es “odi, ergo sum”.
      La lectura de las obras de Eco no te dejan indiferente, lo he apreciado con su  “L’isola del giorno prima”, “Baudolino” y con su introspectiva obra “La misteriosa fiamma della Regina Loana”. Su última creación tampoco te defrauda, pues está muy bien documentada y ambientada, y te presenta varios  acontecimientos importantes de la historia europea, como la garibaldina “Expedición de los Mil”, que contribuyó a precipitar la unidad italiana y de la que narra la improvisación, desorganización y entusiasmo de los “camisas rojas”. La guerra franco-prusiana también le ayuda a presentar a la sociedad francesa de la época de la caída del Tercer Imperio, con sus sociedades secretas, la masonería, las conspiraciones  y el episodio final de la comuna de Paris.
     Eco presenta con gran imaginación, no exenta de realismo, el papel de las conspiraciones y falsificaciones, que si muestran una trama atractiva y directa, pueden mover las conciencias de los pueblos y forjar el destino de las naciones.  En la historia hay abundantes muestras de estas falsificaciones  documentales y no podría faltar, en consecuencia, la visión de Eco del papel del antisemitismo y la masonería en las conspiraciones del siglo XIX, que forman parte del núcleo de la obra.
      Su interpretación de la génesis de “Los protocolos de los sabios de Sion” y la forma como se construye la trama, demuestra que hábilmente hecha pública y repetida acaba aceptándose como verdad, o al menos sembrar dudas sobre su falsedad. Los protocolos fueron publicados en forma de libro por Sergei Nilus, en 1903 en Rusia. Su lectura inspiró muchos pogroms; fueron aceptados por Hitler, con consecuencias ya conocidas, y sirvieron para sustentar en España la conocida y repetida “confabulación judeo-masónica”.
      El “affaire Dreyfus”, es uno de los acontecimientos que sirven para presentar la obsesión antisemita del protagonista y presentar las raíces profundas del antisemitismo, que tuvo en Vichy su último episodio, con cicatrices aun no cerradas en Francia y que según Bernard-Henri Lévy es uno de los sucesos “qui continuent de separer les famillies idéologiques et politiques.”
      Sorprende la excursión de Eco en el mundo de las sectas satánicas, que complican un poco la trama sin que despierte suficiente interés nada más que para los seguidores de estos temas. Yo, con pensar en un aquelarre galaico ya tengo bastante de Mefistófeles y sus secuaces, pero por lo de “meigas fora” recitaré algunos versos del conxuro mientras sorbo unos tragos de queimada:

    Mouchos, curuxas, sapos e bruxas;
    demos, trasnos e diaños,
    espritos das neboadas veigas;
    corvos, pintigas e meigas…



jueves, 15 de marzo de 2012

VISITA MÉDICA

    Hay que remontarse al siglo V a.c. para recordar la más famosa presencia persa en el Mediterráneo y de consecuencias más duraderas. Recientemente este mar ha recibido otra “visita médica” con las dos apariciones en los últimos años de unidades de la Armada de Irán llevando a cabo misiones de presencia naval de bajo perfil y alta visibilidad, pues su capacidad naval no impresiona a nadie, ni siquiera creo que lo haga a sus propios oficiales; eso sí, el componente mediático de la misión ha sido lo más importante en estos momentos de escalada verbal de amenazas en Israel y EEUU. Las unidades iraníes abandonaron el Mare Nostrum una vez conseguido su impacto en los medios occidentales.
    
También hace unos años, en concreto el día 7 de Agosto de 1981, una Escuadrilla de  Lanchas Lanzamisiles iraníes compuesta por las “Tabarzin”  “Khanjar” y “Neyzev” entraba en el puerto de Cádiz, donde tenían una escala programada en su tránsito hacia Irán. El día 14, cuando se encontraban a cinco millas de Cádiz, inesperadamente, un grupo de iraníes que había previamente secuestrado un remolcador abordó la “Tabarzin” llevándosela al puerto marroquí de Tánger. Los asaltantes pertenecían al grupo monárquico anti-ayatola “Azadegan” que al parecer estaba dirigido desde Irán por el General retirado Bahran Aryana.

En la noche del 14 de Agosto se preparó una operación para garantizar la seguridad de las aguas territoriales españolas y evitar nuevos secuestros de buques, en este caso, de las lanchas “Khanjar” y “Neyzev” fondeadas en la bahía de Algeciras. Los iraníes aceptaron la invitación de las autoridades españolas de atracarse en Algeciras y pidieron protección. Una vez en puerto, los contactos con sus oficiales revelaron la extensa formación occidental que habían obtenido en la Escuela Naval francesa o alemana, así como varios cursos de especialización en Europa, y manifestaban su vehemente deseo de regresar a Irán para concluir lo antes posible la 1ª Guerra del Golfo contra Irak.

Los asaltantes-piratas a bordo de la “Tabarzin” se entregaron finalmente a las autoridades marroquíes y posteriormente a las francesas, que los liberaron. La lancha fue devuelta a Irán. Para entender mejor esta “french connection” conviene recordar que las lanchas habían sido construidas en Francia y que el ayatola Jomeini volvió a Irán en vuelo de Air France desde Paris, en donde gozaba del asilo político concedido por el presidente Giscard D’Estaing a la vez que planeaba el derrocamiento del Shah y dirigía la revolución. Ya se sabe: “el interés nacional”, que Giscard también mostró con su escaso apoyo a la lucha contra ETA.

Desde las Guerras Médicas la geopolítica dicta a Irán la necesidad de estar presente como actor y potencia regional en los asuntos de Oriente Próximo; en la actualidad, no solo con su diplomacia y con la presencia naval sino también por medio de otros actores estatales como Siria y otros como Hizbollah en Líbano y Hamas en la franja de Gaza. Esta última organización, sostenida por Irán, ha continuado ejerciendo presión sobre Israel por medio del lanzamiento de cohetes en cantidad creciente y con la respuesta habitual de ataques aéreos israelíes. En los últimos días se han lanzado cerca de 200 cohetes sobre Israel, que reconoce 22 heridos, pero a la vez presume de la interceptación con el sistema antimisil “Iron Dome” del 90% de los cohetes dirigidos a sus ciudades, lo que parcialmente desmonta algunos de los argumentos acerca de las indefendibles fronteras de 1967.

Veinte años han ya pasado desde el incidente de las lanchas y sus oficiales, si han sobrevivido a las convulsiones revolucionarias, habrán visto el bajo perfil de la presencia naval de su país en el Mediterráneo y la amenazante retórica hacia sus vecinos y hacia Occidente, en particular a Israel, mientras trata de ocultar y desmentir, con poco éxito, la existencia de un programa para dotarse de armas nucleares.

Dice el presidente Obama que la ventana de la diplomacia esta aún abierta, pero se está cerrando. Confiemos no tener que llegar a la Tercera Guerra Médica  

viernes, 24 de febrero de 2012

KUT-AL-AMARA

    La proximidad del Centenario del comienzo de la Primera Guerra Mundial, con sus más de veinte millones de bajas, anima a iniciar el repaso de sus principales acontecimientos y campañas, a lo que ayuda las nuevas publicaciones que en cantidad creciente van apareciendo a medida que se acerca el aniversario del atentado de Sarajevo.  De las campañas de la guerra algunas están suficientemente documentadas con análisis, relatos e incluso novelas históricas, otras, en cambio, han pasado casi inadvertidas, como la de Mesopotamia, que no fue menos sangrienta y cruel que las del continente europeo.

  He acabado recientemente la lectura del libro de Patrick Crowley, Kut 1916, Courage and Failure in Iraq. El libro, magníficamente escrito y de amena lectura, relata una historia de serios errores, sacrificio, cautividad, evasión y escape, explicando los detalles de las acciones principales usando el sistema actual de análisis de operaciones. El autor tiene la habilidad de introducirte en el foco de acción y como Oficial de Infantería sabe expresar con precisión los padecimientos del combatiente de primera fila.
Reconquista de Kut-al-Amara ,27 Febrero 1917.
    La campaña de Mesopotamia de los aliados empezó en 1914 y tenía como objetivo el asegurar los campos petrolíferos de Shatt-al-Arab y Basora. Al principio tuvo bastante éxito, pero el avance  de las fuerzas  británicas hacia Bagdad evidenció importantes deficiencias en el mando, adiestramiento, equipo y apoyo logístico. Como consecuencia, el 29 de Abril de 1916 el Ejército Británico sufrió una de las peores derrotas de su historia militar con la rendición a los turcos de las fuerzas del General Charles Townshend que defendían Kut-al-Amara, lo que llevó a la cautividad a 13.000 hombres del Ejército Británico y del de la India. Estas fuerzas encuadradas en la 6ª División, incluían  cuatro Brigadas de Infantería y dos Escuadrones de Caballería, además de las unidades de apoyo.

MG Charles Townshend
    El libro de Patrick Crowley desvela que el Rey de España Alfonso XIII intentó mediar con las autoridades turcas para liberar al General Townshend de su internamiento, lo que motivó mi interés por conocer los detalles después de ver un programa de televisión dedicado a estas mediaciones reales durante la Gran Guerra. El Servicio de Heridos y Prisioneros de la Secretaría Particular del Rey fue el organismo encargado de estas gestiones, y sus  documentos se encuentran hoy en el Archivo del Palacio Real de Madrid, en donde encontré una extraordinaria amabilidad y deseos de apoyo. La tarea de poner en orden estos documentos es ingente y solo ha comenzado. Unas cifras parciales pueden ilustrar la tarea: hay 49 cajas con 6951 expedientes de heridos y prisioneros ingleses, y 418 cajas con 111.870 expedientes de franceses y eso es solo una parte de la documentación custodiada.

    En mi primera visita salieron a la luz algunos documentos sobre la petición de gestiones al Rey dirigidas al Conde de Romanones, a la sazón Presidente del Consejo de Ministros, por lo que serán necesarias algunas visitas más al archivo para conocer la historia completa.
MG Charles Townshend como prisionero de guerra
    Los expedientes de heridos y prisioneros británicos permitieron familiarizarme con la tarea y comenzar con la lectura de las primeras cartas de madres, padres, esposas, hermanos, parientes, miembros del Parlamento, nobles…etc, que se dirigen al Rey para que les ayude a  localizar a sus familiares desaparecidos.

    La lectura de las cartas no te dejan indiferente y mueven a la compasión al ver manuscritas expresiones de angustia y dolor por la ausencia de noticias de seres queridos, desaparecidos en combate; frases como: I am helpless to look for my dear son myself and can only rely on other kindness to help me... I have made inquiries through the press, the war office, the Red Cross and everywhere I can think about, all to no use as yet...;   otra carta termina: …for this suspense is dreadful to bear; en otra se pide al Rey: …asking you in the name of God for a heart broken mothers´ sake to have inquiries made for my son...

    Para darse una idea de las dimensiones de la tragedia, conviene recordar que de las 3.190.000 bajas sufridas por el Imperio Británico durante la Primera Guerra Mundial, 191.652 corresponden a prisioneros y desaparecidos, así como que la correspondencia entre el Reino Unido y Alemania estaba prohibida. En Kut-al-Amara y en la posterior cautividad perecieron 5476 hombres de su guarnición.

    Todos los años en el Remembrance Day se leen en el Reino Unido los populares versos escritos por Laurence Binyon en homenaje a los caídos en las diversas guerras; aquí quedan como homenaje al valor demostrado por británicos y turcos caídos en Kut-al-Amara.
They shall grow not old, as we that are left grow old,
Age shall not weary them, nor the years condemn.
At the going down of the sun and in the morning
We will remember them.