lunes, 15 de julio de 2013

SANTA CRUZ DE LA SIERRA

     Un jueves al sol compartía un banco de Tres Cantos con un anciano jubilado quien ante mi curiosidad por su vida pasada no dudó en enzarzarse en un relato sobre sus tiempos de pastor en Pinillos de Polendos, pueblo de Segovia entre Cantimpalos y Turégano. Su bucólica narración rezumaba nostalgia; yo le observaba con ojo avizor y oído atento para no perder ripio de una sabiduría que me llevaba a una época pretérita en la que los campesinos alternaban su tiempo en el cultivo del cereal y la ganadería; siembra, recolección, trillado en las eras, ovejas que pastaban sin estabular criando dos veces al año, viajes hacia los pastos de verano por los viejos caminos de la Mesta...etc.  Me explicó el sistema de trashumancia de los rebaños, cómo entrenaban a los perros pastores, el empleo de esquilones, los altos en la marcha y su reanudación... Eran sus tiempos felices de vida en el pueblo que se cerraron, como para miles de españoles, con su venida a la ciudad. En su cara de sabiduría doctoral se reflejaba un aire de cierta condescendencia cuando yo le narraba brevemente mi limitada experiencia pecuaria en el Pirineo Oscense contribuyendo a la conducción de un rebaño de tres mil ovejas en una  jornada desde La Canal de Berdun hasta los pastos altos de Canfranc; una experiencia inolvidable.
La Iglesia de la Vera Cruz y al fondo el Convento de los Agustinos

     Pueblos, villas y aldeas siempre han llamado mi atención; en los viajes me gusta detenerme en alguno de los que encuentro en el camino y pasear un rato por ellos observando con curiosidad su vida. En la actualidad las carreteras principales ya no atraviesan pueblos, los ves en la distancia mientras te desplazas a 120 kilómetros por hora, pero en realidad como se ven bien los pueblos de España es poniendo una zanca delante de la otra moviéndose a menos de 5 kilómetros por hora, con una cámara fotográfica y una bota de vino. El mundo se ve distinto a través del objetivo de una cámara y con un gaznate fresco.

     En los 70 y 80, cuando era soldado, hacía a menudo el trayecto Madrid-Cádiz, un negocio muy incómodo, sobre todo en verano. Sucesivos viajes me llevaron a conocer bastante bien el itinerario, que planeaba en etapas con distintas paradas y pequeños desvíos cada vez, en los que aprovechaba para adquirir objetos de artesanía popular, algún libro y vino: Valdepeñas, Moriles, La Rambla, Bailén, La Carolina, Córdoba Andújar, Écija, Carmona, Utrera, Sevilla...despertaron mi interés y el de mi cámara fotográfica.

     Es conocida la anécdota de  Ricardo Torres Reina "Bombita" quien en el viaje de regreso a Sevilla después de torear en La Coruña, ante el comentario de uno de su cuadrilla que se quejaba de lo lejos que estaba Sevilla enunció el siguiente apotegma: - "Sevilla está donde tiene que estar, lo que está lejos es La Coruña." De Cádiz podríamos decir lo mismo, lo que pasa es que cuando tenías tu familia lejos y con carreteras equivalentes en calidad a las líneas del ferrocarril que llevaban al maestro de La Coruña a Sevilla todo parecía más lejano. La aparición de las autovías, los retrasos en las obras del Paso de Despeñaperros y la precisión de los GPS calculando tiempos han popularizado la ruta extremeña para ir de Madrid a Cádiz, que parafraseando al espada sevillano,  está donde tiene que estar desde hace tres mil años.
Iglesia de la Vera Cruz

     Mi interés por la geografía me ha hecho disfrutar de este itinerario por la N-V. El tránsito por la submeseta sur cruza tierras de las antiguas Órdenes Militares castellanas y ofrece la posibilidad de hacer etapas en Oropesa y Calzada de Calatrava, con su convento e Iglesia de las Agustinas Descalzas.  El camino busca el  cauce del Tajo hasta cruzarlo cerca de Navalmoral de la Mata, dejando la Sierra de Gredos al Norte. Enseguida aparecen los Montes de Toledo, que constituyen la primera barrera montañosa que hay que atravesar y que forman la divisoria entre el Tajo y el Guadiana.
Ruinas del Convento de los Agustinos
     Después de hacer varias veces el camino extremeño, al atravesar las estribaciones oeste de los Montes de Toledo por la Sierra de Montánchez,  siempre llamaba mi atención las ruinas de una Iglesia que se encuentran en la villa de Santa Cruz de la Sierra en la comarca de Trujillo. Por esta villa,  hoy con alrededor de 300 habitantes, aunque llegó a contar con casi 700, han pasado civilizaciones precélticas, celtas, vetonas, lusitanas, romanas, visigodas, musulmanas...y así hasta nuestros días. En la zona se han encontrado numerosas lápidas y se presume que Viriato pudo haber tenido enterramiento en este pueblo. La colonización de América vio a los lugareños abandonar sus reales e iniciar como conquistadores o colonos su aventura americana. Ya en el siglo XVII la villa fue señorío del conde de la Calzada y Santa Cruz, lo que señaló el principio de la decadencia del pueblo. Un nieto del primer señor, llamado don Joaquín de Chaves, levantó la Iglesia-Convento de San Joaquín, de los Agustinos Recoletos, a finales del XVII, y cuyas ruinas se divisan desde la carretera N-V, a las que me dirigí en una tarde calurosa del comienzo del verano. Dejé el coche en la plaza principal, en donde anticipé a mis esfuerzos un café con "perrunillas". Soy muy "larpeiro".

     Con ese frugal viático a bordo, zanca tras zanca, recorrí el pueblo que parece estar recuperando una cierta prosperidad. Empecé por la plaza principal en la que se encuentra el templo parroquial de la Vera Cruz, construido en los inicios del XVI con aparejo de mampostería y sillería granítica. En la fachada oeste se abre una portada apuntada gótica; el costado que da a la plaza está precedido de un pórtico de inicios del XVII, con siete arcos de medio punto sobre pilares que se apoyan en un zócalo liso. Deberé volver a ver su interior, pues estaba cerrada. Muchas iglesias solo abren para el culto, olvidando su papel de testimonio histórico-artístico; será porque no hay suficientes casillas cruzadas en la declaración de la renta para subvenir al gasto de contratar vigilantes.

 

     A continuación encaminé mis pasos hacia las ruinas del Convento de los Agustinos Recoletos, que se divisan desde la carretera N-V. El conjunto contó en su día con una Iglesia de planta de cruz latina de estilo barroco y junto a ella se ubicó el Convento, cuya comunidad fue poco a poco aumentando sus propiedades. En 1835 fue desamortizado con la Ley de Mendizábal cuyos efectos sobre el patrimonio eclesiástico fueron devastadores y de ellos este Monasterio es un ejemplo. Posteriormente se usó como almacén y cuadra de ganado. Hoy solo se conserva la estructura de la Iglesia con sus muros, techos de bóveda de cañón y la cúpula bajo la que se encuentra un pozo; de la decoración solo quedan restos de frescos, en especial en el Coro: una visión descorazonadora ante la incapacidad de restaurar nuestro patrimonio.

     Desde luego valió la pena la visita en la que sentí el decaimiento que produce la visión de las ruinas, cómo refleja magistralmente Góngora en estos versos:  
                                                     Los que ya fueron corona
son alcándara de cuervos
además que como dientes
dicen la edad de los viejos
    Volví a los 120 Kilómetros por hora para continuar el viaje. Ahora me queda planear otro a Pinillos de Polendos.

martes, 18 de junio de 2013

FERROL Y SUS VISITANTES

      A finales de enero de 1911 se reunieron unidades de la Flota Británica de la Metrópoli al mando del Almirante May, con las del Atlántico y el Mediterráneo para efectuar maniobras en aguas próximas a las costas gallegas. No quedaba al margen de esta actividad el ejercicio de la "diplomacia de cañoneras" delante de las narices de las autoridades españolas, en especial las del Ministerio de Marina y las navales, quienes entregadas al Reino Unido para reconstruir nuestra capacidad naval, debían aceptar los efectos de esta diplomacia.


                              Acorazado "Dreadnought"

      Sin duda la decisión española fue de importancia estratégica de clara inspiración anglófila y el resultado de la presión de fuertes intereses económicos británicos representados en España por quienes veían oportunidad de negocio en la regeneración y reconstrucción de la industria nacional. Se podría haber escogido otra alternativa para reconstruir los Arsenales y la Armada después de los desastres del 98 y no la de entregarse con armas y bagajes al abrazo de oso de nuestro tradicional adversario en la mar, y lo que es peor aún, propietario de una colonia en nuestro territorio. Los españoles hemos sido tradicionalmente muy benevolentes juzgando los sacrificios que se nos exigen en el altar de la modernidad, pero esa ya es otra historia.



                              Acorazado "Saint Vincent"
        Revisando cajas antiguas redescubrí la existencia de una colección de negativos de pares estereoscópicos en cristal hechos por mi tío-abuelo Julio de la Peña Cussí, entre las que se encontraban las que ilustran este artículo. Aunque en la red hay varias páginas con buenas fotos de estos mismos barcos, las que aquí se incluyen tienen la particularidad de haberse tomado durante los días de su escala en Ferrol.
     Volviendo a la Flota británica y por lo que se deduce de las crónicas del ABC de aquellos días, resulta que el 30 de Enero salieron de Vigo y Villagarcía algunas de las unidades al mando del Almirante May, que arbolaba su insignia en el "Dreadnought", flamante cabeza de serie de los nuevos acorazados británicos que revolucionaron la construcción naval. Después de unos días de mar algunas unidades regresaron al Reino Unido y otras se repartieron por los puertos de La Coruña y Ferrol. En éste último entraron el sábado 11 de Febrero (aunque alguno no lo consiguió a la primera) las siguientes unidades de combate: los Acorazados "Dreadnought", "Collingwood" y "Saint Vincent", el Acorazado Pre-Dreadnought "Agamemnon" y el Crucero de Batalla "Inflexible", además de algunos buques auxiliares.



                             Crucero de batalla "Inflexible"
     Por los periódicos sabemos que antes de realizarse las escalas se reunieron las autoridades militares y locales con los representantes de las empresas que trabajaban en Ferrol en la reconstrucción de nuestro poder naval, con la intención de planear algunos festejos. Aquí es donde la prensa saca lo mejor de su repertorio de "ecos de sociedad", digno de las mejores crónicas del gran "Chalín". El ABC nos informa que en La Coruña se celebró un "garden party" en el Sporting Club y el Ayuntamiento dio un "lunch". Los alumnos de la Escuela de Comercio cantaron (en vez de "Negra sombra", que era lo que tocaba) el himno inglés en el jardín de San Carlos, en donde está la tumba del General John Moore, muerto en combate contra las tropas francesas en 1809. El día 13 se jugó un partido de "balompié" entre el Real Club Deportivo y las dotaciones de dos Cruceros, venciendo los locales por tres "goals" a cero.



                                Acorazado "Collingwood"
     En Ferrol no se quedaron atrás con los agasajos; en el Arsenal se ofreció un almuerzo al Almirante May, a los comandantes de buques y sus oficiales, para lo que se instalaron tres mesas formando las letras del apellido del Almirante, amenizando el almuerzo una rondalla que interpretó obras gallegas. En fantasía los ferrolanos nunca nos quedamos detrás de los coruñeses. En el Teatro (Jofre) la empresa "John Jackson" que construía el dique del Arsenal ofreció un lunch y un baile, y a bordo del buque-insignia se celebró una "matinée" y otros agasajos.
       Como era costumbre en la Marina el Almirante Morgado ofreció un té y un baile en Capitanía, a decir de los cronistas el mejor de los festejos locales. Por su parte el Almirante May y sus Comandantes fueron a "engordar el caballo" al visitar la factoría de la Sociedad Española de Construcción Naval, en donde debía de estar en grada el Acorazado "España", primero de los tres Dreadnought españoles de la Ley Ferrándiz, que tenían menos tonelaje, eslora, velocidad y artillería que sus homónimos británicos, hijos de Fisher, que se construían por la misma fecha. Debió de tratarse de una cuestión de ajustar el diseño a los créditos disponibles: suena familiar. La visita de los esforzados argonautas, que comprobaban que el vellocino de oro seguía siendo suyo, se redondeó con el almuerzo que les ofrecieron.



                               Acorazado "Agamemnon"
      Decía antes que no todos los barcos consiguieron entrar en Ferrol a la primera, pues es bien sabido que los ingleses no se van de Ferrol sin un rasguño, y sino que se lo pregunten a Pulteney. Esta vez los muy contumaces vuelven a varar el Acorazado "Collingwood" en los bajos de Pereiro, salvándose de milagro de un largo franco de ría en Ferrol -y eso que los castillos no hacían fuego- repitiendo así la hazaña del "Howe" en 1892 que para disfrutar de la gastronomía local y restañar los rasguños se quedó casi un año hasta que pudo navegar por sus propios medios. La prensa recoge la absoluta reserva con que se guardó la noticia de la varada y el ABC la achaca a un exceso de confianza, pues desde la varada del "Howe" el bajo estaba perfectamente balizado.
       El día 15 de Febrero los barcos se hacen a la mar y la prensa recoge lo mucho que se comentó, y en todos los tonos, la libertad con que operaron los buques británicos en las rías gallegas y cómo se habían permitido rectificar señales, levantar cartas y colocar boyas como si se encontraran en un puerto británico: otro ejercicio de arrogancia del inglés que te trata con cierta consideración si los consideras superiores, y más aún cuando te están ayudando a reconstruir tu Marina. Menos mal que las fragatas "Leander" no se llegaron a construir, aunque la Marina Española -también a veces contumaz- creía que eran la mejor opción. Tuvieron que pasar algunos años hasta que de nuevo se creyera que el diseño del caza-minas inglés era el mejor para la Armada...ya te digo: contumacia; sería porque nos iban a devolver la roca.
     No quisiera cerrar pareciendo émulo de Bradomín y debo manifestar mi aprecio a muchas de las manifestaciones del carácter del pueblo británico, ni menos ni más que a las de otras naciones europeas, pero es que la gigantesca hipoteca que tenemos en el saldo de nuestras relaciones no la olvido con facilidad, cómo hacen otros a menudo.

domingo, 16 de junio de 2013

ALMERÍA, HEIDI Y PEDRO

     Contra la opinión extendida de que un paisaje bonito debe incluir verdes campiñas, montañas, abetos y pinos, ríos...Heidi, Pedro y la cabra, yo opino diversamente. Creo que la naturaleza es tan fascinante o más cuando muestra su piel desnuda por la que asoman sus entrañas, cubierta con escasa vegetación, esparto, arena, piedra, sol ardiente  y la mar cerca. Por eso Almería siempre ejerció sobre mí una gran fascinación, así que, en cumplimiento de una vieja promesa, me fui con mi santa de excursión primaveral para recorrer alguno de los lugares que yo visité siendo soldado de marina.

     Llegamos por la Autovía Autonómica Andaluza A92, muestra viviente del robo y despilfarro del dinero asignado en Andalucía a las obras públicas, que a pesar de su corta vida parece una anciana llena de achaques; eso sí, cada casi 500 metros los postes lucen unos letreros que rezan ufanos: "Junta de Andalucía"; vaya usted a saber cuánto ha costado esa ridícula publicidad y a cual eximio contratista ha beneficiado. Mejor sería que lo hubieran invertido en parchear el firme. Parece como si se tratara de un ejercicio  de autoafirmación política de partido único al decir: "a pesar de que hacemos lo que queremos con vuestro dinero, como lo demuestra esta porquería de carretera, tenéis que seguir votándonos porque no tenéis otra alternativa, y si os va mal, no importa, con el dinero del desempleo y de los ERE habrá para todos, nosotros y vosotros, y por ese orden", (como el tiempo se encargará de demostrar).

   Hace mas de cien años los regeneracionistas pensaban que los males de España venían de su aislamiento secular y de la ineficacia y mediocridad de sus políticos; parece que en el aislamiento hemos avanzado algo, pero muy poco o nada en el segundo mal. El caciquismo de antaño ha devenido en la partitocracia de hogaño que impide el ejercicio directo de las libertades democráticas, hoy secuestradas por los nuevos caciques de los partidos, mientras algunos continúan enriqueciéndose en el ejercicio de su vocación de "autoservicio" público sin que se vean signos de resistencia ciudadana. A veces pienso que ocho siglos de resignación islámica han dejado sus huellas en nuestra patria.

La Alcazaba
  
     Dejando atrás la A92 entras en Almería en un abrir y cerrar de ojos por la nueva Autovía del Mediterráneo A7 de la red del Estado, que bien se la merecía la ciudad, cuyo crecimiento ha sido muy importante en los últimos años. Allí disfrutamos de un excelente alojamiento a la sombra de la Alcazaba que luce iluminada en las claras noches mediterráneas. En los terrenos de nuestro alojamiento, próximos a la antigua Mezquita, hoy Iglesia de San Juan, estuvo situado el acuartelamiento del Tercio de la Corona -como lo recuerda una calle- cuyo 2º Batallón fue uno de los que constituyeron en 1717 el Cuerpo de  Batallones de la Real Armada, cuyo sucesor es el actual Cuerpo de Infantería de Marina.

Cerámica de El Argar

     La provincia de Almería tiene un brillante pasado prehistórico como se aprecia en su nuevo Museo Arqueológico en donde se pueden admirar perfectamente organizadas y explicadas las muestras de la cultura de Los Millares y la de El Argar, sociedades del III y II milenio (a.c). Merece destacarse la reproducción ideal de un corte estratigráfico en el que se observan dieciséis estratos desde la roca madre hasta la actualidad, que incluye toda la secuencia histórica de los yacimientos de la provincia. Los períodos romano y musulmán también tienen una pequeña representación en el museo, pero su fuerte son las culturas prehistóricas.

     La ciudad de Almería fue fundada por el califa Ab al-Rahmán III quién mandó construir en el año 955 su Alcazaba sobre los restos de una fortaleza anterior. La marcha hacia el sur de los reinos cristianos llevó al emperador  castellano-leonés Alfonso  VII en 1147 a conquistar Almería en una operación en la que participaron fuerzas de Navarra y de la Corona de Aragón. Además contó con la participación de la flota genovesa, de manera que los esfuerzos combinados por tierra y mar permitieron ocupar la ciudad en octubre de ese año, aunque posteriormente el avance almohade supuso su pérdida en 1157, en el mismo año en que fallecía Alfonso VII y con él la antigua idea imperial leonesa. Finalmente en 1489 Almería cayó en manos de los Reyes Católicos.

    Hoy en día la ciudad se ensancha por barrios modernos y cuenta con un paseo marítimo con excelente playa con todos los servicios que permite disfrutar del mar sin tener que alejarse de la capital. El casco antiguo está muy cuidado con numerosos edificios en restauración y con todos los ingredientes necesarios para hacerle agradable la estancia al visitante. Es obligado un recorrido por los monumentos emblemáticos; la Catedral, la Alcazaba, la Iglesia de San Juan, la de Las Claras y la Plaza de la Constitución.
La Catedral de la Encarnación

    La Catedral de la Encarnación es un magnífico ejemplo de catedral-fortaleza, empezada a construir en estilo gótico tardío, comenzando las obras tras el terremoto de 1522, extendiéndose la construcción entre los siglos XVI, XVII y XVIII, con elementos renacentistas y neoclásicos. Su planta es la típica de salón y en general se aprecia en todos los detalles la prioridad de los aspectos defensivos de una fortaleza.

Iglesia de San Juan

   La Iglesia de San Juan fue la mezquita aljama de Almeria y la primera iglesia cristiana después de la ocupación de la ciudad. Aunque han desaparecido en ella muchos elementos musulmanes, todavía se puede apreciar frente a la iglesia lo que debió ser el patio de abluciones de la mezquita, hoy incluido en terrenos militares. Las emigraciones norteafricanas han vuelto a dotar a algunos barrios de la ciudad con un aire islámico, en especial en el barrio de la Almedina, en donde la Alcazaba parece reverdecer tiempos pretéritos, animando a reflexionar sobre el sentido de la españolidad en el siglo XXI.

A la sombra de la Alcazaba
     
    A la caída de la tarde el paseo por la ciudad pide reponer fuerzas, para lo que no faltan restaurantes y bares con buen ambiente y estupendas ofertas gastronómicas. Nuestra elección para el tapeo fue el tradicional bar  "Casa Puga" en la calle Jovellanos al lado de la Iglesia de las Claras y el restaurante "Plaza Vieja" en la Plaza de la Constitución, en donde nos premiamos con un "Cremoso de foie y gelatina de moscatel" y "Patatas con alioli de trufa".

    Llevaba el plan de recorrer algunos de los lugares que había frecuentado en mi época de soldado. Comenzamos por Carboneras, hoy irreconocible, con sus puertos, la cementera y la extensión que ha logrado. Su Paseo Marítimo, delante de la playa, cuenta con abundantes restaurantes, y en el "Chiringuito de Juan Mariano"  disfrutamos de los exquisitos frutos de la huerta y de los de la mar: muy recomendable.

     La Cala de Agua Amarga también merecía una visita para rememorar los tiempos en que no era más que una pequeña aldea de pescadores. Hoy la pesca ya no es la principal actividad y el pescado llega desde Carboneras. De momento parece que el turismo de masas no ha descubierto este rincón que la Mesa Roldan abriga de los vientos de levante. Allí todavía se puede disfrutar de algo de paz lejos del mundanal ruido, alojándose en algún pequeño hotel a la orilla de la playa o en alguna casa rural y disfrutar de su gastronomía.

La Cala de Agua Amarga

    Llevaba la intención de pasar una mañana en la Playa de los Genoveses, cuyo nombre recuerda a su influyente  presencia comercial en esas tierras, pero su inclusión en el Parque Natural de Cabo de Gata hace que solo puedas llegar hasta sus inmediaciones si estás dispuesto a arriesgar las cubiertas de tu coche, pues en San José acaba el asfaltado. En vista de lo cual, en esa mañana en la que el viento fresco del nordeste arrancaba espuma a las rompientes de la playa, saqué mis carnes a orear y a refrescar en la playa de San Jose, como lo hiciera hace ya más de treinta años.

San José

    San José tampoco está todavía bajo las garras del turismo de masas, por lo que puede ser un lugar agradable para descansar unos días. Tiene un pequeño y moderno puerto y un paseo con varios restaurantes. El azar nos llevó al  restaurante "El Faro" en donde una cocina excelente y un mejor servicio hicieron muy agradable el viático, por lo que salimos de San José notados, cumplidos y socorridos.

    Nos marchamos de Almería con ganas de volver para poder visitar otros lugares, como la antigua zona minera de Rodalquilar y la Playa de Los Escullos, pero eso quedará para la próxima visita, pues digo como Mac Arthur: ¡volveré!... o al menos lo intentaré. Para resumir; a quienes no necesiten ver en su ambiente a Heidi y a Pedro les animo a viajar a Almería, no les defraudará, y para los que una vez allí quieran saludar a la cabra que pregunten por ella en el cuartel de la Legión en Viator.

miércoles, 12 de junio de 2013

CÁDIZ Y SUS NUEVOS MONUMENTOS

La "Tacita de Plata" es muy acogedora con el viajero que allí llega, por lo que siempre la visito con ganas, como quien lo hace a un viejo amigo con el que pasó buenos tiempos. El fresco poniente me anima a pasear bajo el sol radiante de la mañana con sus fuertes contrastes de luz y sombra en sus estrechas calles que desafían al fotógrafo aficionado que llevo dentro. Se aprecian evidentes mejoras en el cuidado de los edificios, aunque la crisis está dejando sus heridas en los innumerables comercios del casco antiguo que han tenido que cerrar. En las calles de peatones parece que prosperan las franquicias de marcas de ropa y languidecen las de comercios clásicos de larga tradición. Los centros urbanos de las ciudades españolas se igualan en monotonía comercial: sota, caballo y rey.  La solución a sus problemas vendrá de las inversiones para potenciar la oferta artística, cultural y gastronómica, manteniendo un pequeño comercio orientado a los residentes.


El monumento a Moret en la Plaza de San Juan de Dios

     En Cádiz se aprecian los efectos de la posmoderna moda española de desplazar monumentos, estatuas y erigir otras nuevas en un ejercicio de destrucción de las narrativas tradicionales con el que cada alcalde ve la ocasión de arrimar el ascua a su escuálida sardina ideológica acercando o alejando en las plazas públicas a los inmortalizados personajes que cree de su cuerda, por lo que  no sorprende ver al liberal gaditano Don Segismundo Moret de nuevo en la Plaza de San Juan de Dios, de donde salió en el año del Señor de 1954 pletórico de fervor cofrade en su peregrinación por las calles de Cádiz. La popular Alcaldesa parece que ha querido encontrar en Moret la inspiración de su verbo al decir amén a su procesionar y ya puede contemplar a Don Segismundo desde su despacho. Esperemos que con ello se cierre por fin el viaje y que ésta sea su postrera -como lo fuera primera- estación de penitencia.

     Hasta ahí todo podría ser aceptable, con la excepción del gasto de la procesión, pero el problema es que la iniciativa edilicia ha ofrecido a los gaditanos y visitantes una coda de gusto "Kitsch" que no puede menos que producir inquietud. Los tres nuevos monumentos gaditanos  demuestran lo fácil que es disparar con la pólvora del Rey y mientras la Alcaldesa observa desde su ventana la magnífica obra de  Agustín Querol los sufridos gaditanos padecen tres adefesios que solo pueden ser producto de una estética esotérica que solo comprenden la Alcaldesa y los integérrimos contratistas que los han ejecutado. Claro, replica el coro de pecheros: cuando algún primer espada del Partido se echa a pechos varios millones de las viejas pesetas sin declararlas a Hacienda, como si oficiara en el Patio del Tío Picardías en vez de en el Senado; cuando se pagan sobresueldos de dudosa legalidad; cuando la financiación de los partidos es como el curso del Guadiana... entonces da que pensar tanto fervor estético y cofrade.


     La "Antorcha de la Libertad" te deja sin palabras, porque las pone el propio monumento, en cuya cima se ha instalado una pizarra electrónica por la que fluyen conceptos -panta rei- que darían cada uno para una tesis doctoral. Parece que la ilustrada Alcaldesa se los dedica a los parados gaditanos -que ya forman legión- en una demostración de cómo se gasta el dinero público -que como es bien sabido no es de nadie- y al menos estén un rato ocupados. A eso le llamo yo luchar contra el desempleo de forma eficiente, eficaz, solidaria, ecológica y sostenible...¡oé!

     El monumento al Bicentenario es otro despropósito; se derriba el edificio de la Comandancia de Marina y en su lugar se alza una especie de paloma dadaista al que le han anexado un pequeño jardín, digo yo que será para que los gaditanos que quieran comprender el discurso de la obra puedan relajarse en el verde  mientras se desbaratan en fecundas reflexiones sobre el año 1812: se han cargado la Plaza.

     El más ridículo de los tres monumentos es el del "Candado Abierto" emplazado al lado de la antigua Aduana; al parecer quiere representar la libertad de expresión, y digo yo que también podría serlo del levantamiento de la veda de la perdiz en Benalup de Sidonia, o de la trucha en el Rio del Bosque, o una oda al amor libre y su recomendación de "a fornicar que se acaba el mundo"...; en fin, que si lo que pretendía el Ayuntamiento era enriquecer el debate intelectual, lo está consiguiendo, al menos por lo que a mí respecta. Esta auténtica joya de las artes decorativas ya había sido inaugurada en Chiclana nada menos que por las lumbreras de Manuel Chaves y Magdalena Álvarez; ya te digo: Apolo y Calíope esperando en el Parnaso al resto de las musas. Lástima que Poussin no pudiera estar presente para inmortalizar el acto. Sorprende ver como la Alcaldesa al  traerse a Cádiz esa pieza única intenta arrancar plumas venales a la paloma de la libertad en su nido de la Asociación de la Prensa de Cádiz, para que con ellas sus miembros nos ayuden a "interpretar la realidad" que con las escasas luces de la caverna ni siquiera intuimos.

La Catedral de Cádiz

     No siendo mi intención ahondar en la herida que produce el ver tanto despropósito en tan pocos metros cuadrados, comprenderán que las fotos que adornan esta crónica sean las que les animen a visitar mi trimilenaria ciudad, ya que soy gaditano, a pesar de mi cuna gallega, pues es bien sabido que los gaditanos nacemos "donde nos sale de los..."



miércoles, 10 de abril de 2013

BRITÁNICOS Y PERROFLAUTAS

   


      Deambulo por la Gran Vía de Majadahonda en una fría mañana de primavera oyendo en el MP3 una conferencia sobre el Tratado de Utrecht, cuyo tercer centenario se celebra este año, y que supuso a la Monarquía Española la pérdida de todos su dominios europeos, la desmembración del territorio nacional de Menorca y Gibraltar, y la llegada a España de la Casa de Borbón, que después de variadas vicisitudes se mantiene en el trono hasta nuestros días -a pesar de sus esfuerzos para que no sea así. Bueno; como se ve, en los últimos doscientos años todavía no hemos conseguido recuperar la integridad del territorio nacional, y ello principalmente motivado por la debilidad nacional y nuestra limitada capacidad de acción exterior. La llegada de la democracia y nuestra incorporación a las Instituciones Europeas han evidenciado la verdadera capacidad de acción española al cuantificar y poder comparar nuestro verdadero potencial como nación. La crisis actual no ha venido a facilitar las cosas, por lo que no sorprende la posición británica de retrasar indefinidamente la resolución del contencioso.

 
       La acumulación de errores por parte española durante el período de Franco solo sirvió para reafirmar al Reino Unido en su pretensión de no ceder la Plaza sin el acuerdo de sus 30.000 habitantes, en una clara demostración de la debilidad española, pues no parece que le importaran tanto los deseos de la población de Hong Kong cuando se entregó la colonia a la República Popular China. "Indeed"... es que se trata de potencias de distinta categoría. Ante la débil España es más fácil usar la arrogante retórica imperial, sazonada de condescendencia, y acusar al Ministerio de Asuntos Exteriores español de "nacionalista"; en consecuencia, a pesar de ser socios en la Unión, aliados en la OTAN y tener un cuarto de millón de británicos residentes en España, todavía no ondea la bandera española en Gibraltar: una vergüenza.   Desafía el sentido común el pensar que aún no se haya logrado una solución aceptable para ambas partes; parece que el bloqueo a las conversaciones proviene de la parte británica, a pesar de las ingenuas y bien intencionadas concesiones de sucesivos gobiernos españoles, que me temo se tomaron cómo muestras de debilidad.

        En mi paseo por la Calle Mayor distrajo mi concentración sobre Utrecht las voces que salían de un altavoz. Movido por la curiosidad me acerqué a investigar su origen. Para mi júbilo resultó ser una asamblea del 15M -movimiento al que sigo con interés- así que decidí dar oídos a lo que allí se decía. Los presentes se pasaban el micrófono uno a otro para hacer su contribución. Las intervenciones se movían entre la religión y el estado, el laicismo y la teología de la liberación. La asamblea parecía dirigida por dos auténticos y genuinos representantes del 15M, por su aspecto diría que pertenecían al taxón "perroflauta". Participando sentadas en el suelo había otras seis personas, de pie un par de abuelos jubilados y cerrando los flancos dos jóvenes; uno de ellos, del taxón de los "pollos pera postmodernos" quien veía el mundo a través de unas modernas gafas Ray Ban, forrado con cortavientos North Face, zancas forradas con Levi´s 501 y zapatillas de campo Salomon; o sea: la evolución UCLA del "perroflauta". Sus intervenciones eran seguidas con mucho interés por dos fermosuras sentadas en el suelo, quienes pertrechadas con sendas libretas tomaban notas para no perder detalle de lo que allí se dijera.

 
        No podría decir que me sentí identificado con esta asamblea, pero lo que sí es cierto es que merecen todo mi respeto, pues su compromiso con la mejora de la sociedad no es solo teórico, sino que dedican tiempo y esfuerzo a debatir sus ideas y difundirlas en una fría mañana de Domingo. En cambio, no vi por allí ninguna asamblea o grupo de las juventudes del PP o del PSOE explicando sus ideas para cambiar la sociedad; al parecer están muy comprometidas con seguir la vocación de "autoservicio" de sus mayores y reservar sus energías para cuando los medios estén presentes y puedan darse a conocer para promocionar sus futuras carreras políticas.

      Cuando me alejaba, uno de los abuelos intervino para anunciar que retiraba su propuesta de debatir sobre la teología de la liberación, aunque la asamblea decidió formar un grupo de trabajo para seguir debatiéndola, pues consideraban que era un "asunto interesante" (sic). Cuando me retiraba se encendía la traca final con el anuncio de nuevas asambleas en coordinación con miembros de "batas blancas" "batas verdes" "stop desahucios" y no sé que otros coloridos grupos más. Con las pérdidas de Hessel y Sampedro, han quedado parcialmente ayunos de referencias intelectuales, pero seguro que encontrarán nuevos gurús.

      La muerte de Margaret Thatcher nos ha ahorrado el disgusto de tener que soportar a David Cámeron repitiendo la cínica y vieja excusa de que no negociarán el futuro de la Roca sin la participación de la población de Gibraltar. Más de lo mismo: la debilidad española.

 

 




domingo, 31 de marzo de 2013

MERA DE ABAIXO


      Un buen amigo nos hace una generosa invitación para pasar unos días en su casa de Mera de Abaixo,  por lo que decido llevarme un buen mapa de "miña terra" para documentar mis inquietudes geográficas; así que dirijo mis pasos al Instituto Geográfico Nacional con la intención de comprar el mapa "Galicia", Escala 1/500.000, que también incluye parte de Asturias, León y Zamora, y que forma parte de la tradicional división del mapa físico de España escala 1/2.000.000.
       Me atienden amablemente en la "Casa del Mapa", pero mi sorpresa es mayúscula al descubrir que los mapas de esa escala ya no se producen, pues por debajo del Mapa de España de escala 1/1.400.000 ya se pasa a los de las Comunidades Autónomas, por supuesto cada uno en la escala que mejor se adapte a la extensión del territorio y también, por supuesto, sin incluir ningún detalle de la Comunidad Autónoma vecina, no se vayan a enfadar los castellanos leoneses o los asturianos porque el mapa de Galicia incluya a Cacabelos o a  Catoute: La Torre de Babel cartográfica.
- Pero oiga señora, le pregunto perplejo a la amable dependienta:
-¿Me está usted diciendo que  no hay un criterio único cartográfico? ¿Pero no son ustedes  un organismo estatal?   ¿Pero cómo hemos llegado a esto?
- Ya; tiene usted razón, pero así están las cosas, contesta la funcionaria.
Me marcho con el mapa de Galicia en la mano, pensando en lo que diría el señor Ibáñez Ibero ante semejante desafuero. Confiemos que el Servicio Geográfico del Ejército no aplique los mismos criterios.
 
 
Catedral de Lugo
      En el viaje a "Gallaecia" con mi santa, Lugo era una escala obligada para admirar sus murallas romanas (la Lucus Augusti, fundada en el 25 a.c. por Quinto Fabio Máximo) y la Catedral, que merece visitarse para contemplar la imagen de la patrona, la Virgen de los Ojos Grandes, y las obras de arte que adornan una catedral de tamaño mediano construida en variados estilos a o largo de los años. Recorrer el centro nos permitió también verificar que seguía siendo cierto aquello de que "para comer bien: Lugo"...y a buen precio, para seguir capeando la crisis.
       La situación central de Mera de Abaixo en la comarca nos permitió recorrer la costa gallega desde Ferrol hasta Viveiro y apreciar todas las variantes posibles de la combinación de lluvia y viento,   cuyas manifestaciones más benignas nos concedieron treguas para disfrutar del paisaje y, de paso, de la espléndida gastronomía de la zona.

Ría de Santa Marta de Ortigueira.
      A nuestra llegada a Ortiguera pareciera que el cielo se precipitaba sobre la tierra, dejando a la ría sumida en profunda oscuridad, pero nada disuade a un recio gallego cuando pertrechado con un buen paraguas y una boina peregrina por su tierra; ya se sabe: "visite Ferrol y su comarca con un paraguas de marca". Un paseo por la orilla del río Mera, que llevaba un caudal más propio de un río de montaña que de un arroyo gallego, nos abrió el apetito para poder disfrutar de los magníficos productos de la tierra, como los percebes y las centollas con los que nos obsequió nuestro anfitrión. Mientras al crepúsculo paseaba bajo la lluvia charlando con tan cortés invitante, el rumor de la corriente del Mera parecía traernos unos versos de Rosalía que cobraban sentido al aspirar el inconfundible aroma del campo gallego en días "orballisqueiros":
"Como chóve miudiño
Como miudiño chóve,
Como chóve miudiño
Pola banda de Laiño
Pola banda de Cestrove"…

      Con ánimo decidido visitamos el cabo de la Estaca de Bares, la punta más septentrional de España, de donde descendidos a la villa de Bares, rincón inmejorable para retirarse del mundanal ruido. Cruzando la sierra de Coriscada llegamos hasta Viveiro, magnífica y floreciente ciudad marinera, con monumentos bien preservados cómo el Monasterio de las Concepcionistas Franciscanas o la Iglesia de Santa María del Campo, y cuyos habitantes, como en casi toda España, miraban al cielo para adivinar las probabilidades de salida de las procesiones de su Semana Santa. 
Concepcionistas Franciscanas, Viveiro

      El Cabo Ortegal y la Sierra de la Capelada también nos mostraron su carácter de sierra litoral alternando las nieblas en la Garita de Herbeira con chubascos, y con algunos claros durante la obligada visita a cumplimentar a San Andrés en su Iglesia de Teixido, y no tener que hacerlo de "morto", pues ya se sabe que a San Andrés de Teixido "vai de morto o que non foi de vivo".
San Andrés de Teixido
      En el santuario, como dice de Santiago el gran Don Ramón ...¡las almas todavía guardan allí los ojos atentos para el milagro!...y yo añadiría al estudio de la semiótica, pues los parroquianos deben estar  aun interpretando el sentido de la caida del cruceiro en los temporales de Enero de 2009, ya que todavía no se ha vuelto a levantar. Aprovechando un claro y con la bendición del apóstol bajamos a Cedeira, la bonita  villa marinera ubicada en la ría homónima, en donde es proverbial la buena mesa en la que no pueden faltar los percebes.
      La visita a Ferrol, cuna de mi familia, era obligada y allí los elementos se aliaron para hacernos más corta la visita. Con morriña de los viejos tiempos me apoyé en la piedra de nuestra casa, como siempre hago que la visito; situada en pleno centro de la Calle Real, espera que alguien restaure su antiguo esplendor; me consuela el ver que al menos no ha sido víctima de la piqueta.  Pocas caras conocidas me confirman la larga ausencia de la tierra que me vio nacer y a la que siempre vuelvo con ganas. El viaje de regreso a Mera por la costa de Doniños, San Jorge, Cobas...hasta Cedeira confirma que todavía quedan en España parajes en los que se puede convivir con la naturaleza sin los horrores del urbanismo  salvaje.
 
Cariño
       Fueron unos días magníficos en los que he podido apreciar el buen trabajo hecho por los gobiernos regionales y locales -que no todo está mal en España- Es cierto que "xa choveu" desde los tiempos de la Galicia aislada, sin autovías ni autopistas, y con muros ornados con consignas  como: "autopista, desune povos"...Llegar hoy a Galicia por la remozada A6 y recorrer la nutrida y bien cuidada red de carreteras regionales que ponen todo el territorio al alcance de una excursión de jornada te anima a volver, y estudiar la geografía de tu tierra con un buen mapa (militar, por supuesto) en la mano.

miércoles, 20 de marzo de 2013

LA CASA DE ALBA Y LA TERCERA EDAD


     Aunque no soy muy aficionado a contribuir a sostener fundaciones privadas, finalmente me decidí a visitar la exposición "Los tesoros de la Casa de Alba" en el llamado "Centro Cibeles de Cultura y Ciudadanía", nombre kitsch del antiguo Palacio de Comunicaciones de Madrid,  hoy emplazamiento del Ayuntamiento y cuyo nombre solo se le podría haber ocurrido a nuestro anterior alcalde y hoy Ministro de Justicia, o a alguno de sus posmodernos colaboradores.
     El Palacio de Comunicaciones se inauguró el 14 de marzo de 1919 como central de correos, telégrafos y teléfonos, en donde en los viejos tiempos tuve ocasión de ir a poner telegramas, giros postales o certificar correspondencia, mientras  admiraba los techos de su espléndido "hall" y las nuevas emisiones de sellos de correos. El edificio es uno de los primeros ejemplos de arquitectura modernista española, diseñado por los arquitectos Antonio Palacios y Joaquín Otamendi. Completo este texto con una foto de la colección familiar en la que se puede apreciar su construcción.  
     Dice el catálogo de la exposición que "el origen de la casa de Alba se remonta a 1434 cuando Juan II de Castilla, confirma a Gutierre de Toledo, obispo de Palencia, la merced de la villa de Alba de Tormes. El apoyo a la Corona de Castilla y posteriormente de España, generaron nuevas mercedes y títulos, hasta llegar al siglo XXI donde se acumulan en una sola persona 45 títulos nobiliarios con 18 Grandezas de España y un importante patrimonio cultural mantenido y acrecentados con gran esfuerzo a lo largo de los siglos".
     Respondiendo a una petición de una de las escasas lectoras de este blog relataré sucintamente lo que más llamó mi atención en la exposición. A la llegada al Palacio, acompañando a mi paciente esposa y una amiga, fuimos recibidos con los habituales honores  de ordenanza municipales; o sea: la acostumbrada y ruidosa manifestación, esta vez de operarios del servicio de recogida de basuras, a los que el frio de la mañana no disuadía a abandonar su protesta ni a remitir en el vociferar inspiradas rimas dignas de un vate sindical.
     A la entrada nos encontramos con una sala saturada de gente, a pesar de haber reservado la hora. Así que entre toses, cabelleras plateadas y doradas, relucientes calvas y sillas de ruedas conseguí hacerme sitio para contemplar las obras, con la música de fondo de la orquesta de comentarios de los admirados  jubilados presentes  (entre los que me cuento). Parece que este grupo de edad con sus merecidas pensiones no solo es el soporte de las economías familiares, sino también del arte, a cuyo consumo se ha lanzado para disfrutar de grè ou de force de los amenes de una vida de trabajo.
     La primera obra maestra de la pintura mundial de iconografía religiosa que me encuentro y por cuya sola contemplación ya mereció la pena pagar el alto precio de la entrada, es "La Virgen de la Granada" obra de Fra Angélico realizada en témpera en pan de oro sobre tabla, con una depurada técnica de miniatura, excelente composición y colorido propio del Gótico Internacional, en un  magnífico estado de conservación. ¡Extraordinaria! No se la pierdan.
     La Anunciación de la Virgen, es la segunda obra maestra que te encuentras; es una clásica representación del poder y la piedad de un noble del Renacimiento, en este caso del Primer Duque de Alba, pintada por el llamado "Maestro de la Virgo Inter Virgines", nacido en Delft y que pintó al final del siglo XV y comienzos del XVI.
     La escultura llamó siempre mi atención desde mi primer viaje a Italia  parecchi anni fa..., así que me detengo a admirar las muestras de esta bella arte cada vez que tengo ocasión. La casa de Alba presenta en la exposición una magnífica selección de su colección, de la que destacaría las obras de Benlliure, del que para el 150º Aniversario de su nacimiento este año se prepara una exposición  en Madrid. Para los que luzcan o hayan lucido el "botón de ancla"  recordar que don Mariano es el autor de la de don Álvaro de Bazán, al que el voraz recaudador y manirroto Ayuntamiento de Madrid quiere trasladar de su ubicación actual en la Plaza de la Villa a otro lugar; debe ser que como les sobra dinero y visto el precedente del traslado de la de Franco, algún "emprendedor" amigo ha abierto un  negocio de mudanzas. Yo digo: ¿porqué no mueven, si tienen lo que hay que tener, la de Largo Caballero, al que dos años de Ministro de Trabajo le hacen merecedor de un puesto en la Castellana y no dejan en paz al Marqués de Santa Cruz?...¡Políticos! ¡Viva la pólvora del Rey!
 
     Entre las pinturas expuestas destacan "La Duquesa de Blanco", de Goya, y los retratos de varios duques de Tiziano, van Loo, Mengs, Goya y Madrazo. Además de estas obras de arte, se exponen regalos y recuerdos   de los sucesivos Duques que reflejan las costumbres sociales de cada época. Merecen destacarse los regalos de los Emperadores de Francia a sus hermanos los XVI Duques de Alba, que incluyen dos espléndidos Gobelinos con retratos de Napoleón III y Eugenia de Montijo.
    
     Cierra la exposición la sala de la época del XVII Duque, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, casado con Rosario de Silva en 1918. De este matrimonio nacerá Cayetana, la actual Duquesa de Alba. La prematura muerte de doña Rosario hizo que la educación de la joven niña pasara a manos de su padre, quién le transmitió la importancia de preservar el legado de la Casa de Alba.
     Es sabido que doña Cayetana es un personaje popular en España, por lo que  no podría menos que incitar a los jubilados visitantes a encontrarle parecidos en los retratos y bustos; ninguna objeción, pero mi asombro llegó con el éxtasis de una emocionada jubilada que ante la contemplación del bronce de Benlliure con el  busto del XVII Duque exclamó: "Es igualico a Alfonso" (el envidiado actual Duque consorte). ¡Qué pena que no estuviera Bernini a mano para inmortalizar el momento! Superaría al de Santa Teresa.