jueves, 31 de octubre de 2019

TERCIO DEL NORTE, 1950-1955. POR TIERRA Y POR MAR XIV

La década de los años cincuenta del siglo XX coincidió con el final de los "años oscuros" del Cuerpo de Infantería de Marina, que se iniciaron con su disolución en 1931.
      Como reacción a la irrelevante misión que se le asignó el año 1940, los deseos de cambio y reforma impulsaron el interés por las operaciones navales y anfibias  que habían tenido lugar durante la II Guerra Mundial. De esta forma, durante los años 1945 al 1950, se siguen y leen con especial interés, las biografías, memorias, libros históricos, y artículos de revistas profesionales escritos por algunos actores importantes de la guerra, e historiadores, como los almirantes Ernest King, Samuel E. Morison, y los generales Alexander Vandegrift y Holland Smith, entre otros.
Las inevitables reducciones que se efectuaron después de la II Guerra Mundial también afectaron a la Iª de Mª de los EEUU, pero el estallido de la guerra de Corea le ofreció la ocasión de demostrar su utilidad, preparación para el combate y moral, como se puso de manifiesto en las operaciones terrestres y en el desembarco de Inchon. Las discusiones en Washington sobre la reforma de las Fuerzas Armadas, y los conflictos de jefes del Marine Corps con algunos mandos del Ejército, e incluso la opinión contraria  del propio Presidente, también sirvieron para solidificar un firme apoyo a la expansión del Marine Corps. Los ecos de esos debates se trasladaron a la prensa, como recoge Allan R. Millet en su libro sobre la historia de la Iª de Mª de los EEUU.
La difusión de todas esas publicaciones llegó indudablemente a España y su recepción influyó notablemente en las mentalidades de los infantes de marina que reflexionaban sobre el futuro del Cuerpo buscando los cimientos en los que asentar la capacidad anfibia de la Armada.
En el capítulo XX del libro "Historia de la Infantería de Marina" de Enrique Rivas Fabal, apunta Octavio Alaez Rodríguez el origen indirecto de la regeneración del Cuerpo en la campaña de Guadalcanal, pues: "...en la Iª de Mª española y durante 15  años (1942-1957) este hecho solo se reflejó en el estado de ánimo de un grupo de jefes y oficiales que empezaron a estudiar las acciones de desembarco de la II Guerra Mundial y posteriormente a traducir publicaciones de la Iª de Mª norteamericana... el Cuerpo carecía por completo de doctrina propia... los Reglamentos  Tácticos utilizados eran los mismos del Ejército de Tierra..." Esta es una visión pesimista del final de los años oscuros, pues como evidencia esta entrada, los ecos de las operaciones de la II Guerra Mundial no solo se reflejaron en el estado de ánimo, sino también en la concepción de los ejercicios y maniobras, que se llevaban a cabo a pesar de  graves carencias,  como se aprecia en el caso del Tercio del Norte.
En su libro "El Retorno del Fénix", Abel Angel Gamundi Insua aporta muchos detalles sobre la mentalidad  imperante en el Cuerpo y sobre el proceso de transformación en los años cincuenta y posteriores. También en sus "Memorias de mi vida", Alfredo Díaz del Río relata su tiempo destinado en el Tercio del Norte y el proceso de activación de la Compañía de Escaladores, de la que fue su primer jefe. Pero es Hugo O'Donnell quien en su libro "La Infantería de Marina Española. Historia y Fuentes" recoge algunos apuntes del debate profesional habido entre los oficiales que reflexionaban sobre el futuro del Cuerpo en las páginas de la Revista General de Marina. 
        Este conjunto de artículos requiere un análisis desde el punto de vista de la historia de las mentalidades, pero en todos ellos destaca la coincidencia absoluta en el deseo de dejar atrás la lamentable misión asignada en 1940 de: "... dar, con su irreprochable presentación, una tónica militar destacada en buques y dependencias..."  y transformar al Cuerpo en una fuerza de combate de la Armada para operaciones anfibias.

      
                           
La lectura de alguno de los documentos de los ejercicios realizados por el Tercio del Norte entre los años 1950-1955, aporta luz sobre el estado de eficacia de sus unidades, sus deficiencias y escasez de material, pero ponen de manifiesto que, a pesar de esas limitaciones, el espíritu no había decaído y los temas anfibios se incluían en los ejercicios. Conviene recordar que no fue hasta el año 1955, como consecuencia de los Acuerdos de Amistad y Cooperación con los EEUU del año 1953, cuando se tuvo acceso formal a las publicaciones tácticas de su Armada y su Iª de Mª, con ocasión de la realización del primer curso para oficiales en los EEUU.
DESEMBARCO EN LA PLAYA DE SESELLE
Un lamento constante sobresale sobre cualquier otro factor en el análisis de los ejercicios del Tercio del Norte: la ejecución con medios "verdaderamente escasos"; pero eso no impedía que se incorporaran en los documentos, como "supuestos", aquellos medios de los que se carecía, pero al hacerlo se constataba su absoluta necesidad para el cumplimiento de la misión. Ya en el año 1950 el tema táctico es la ocupación de una cabeza de playa por una División de Iª de Mª. El Batallón participante está formado por tres compañías, una de ametralladoras, una sección de morteros de 81mm, una Sección de Transmisiones, y una de Información y Arbitraje. En las conclusiones destacan la eficacia de las ametralladoras "Alfa", los morteros de 81mm y los de 50mm. Se propone que se dote al Tercio con lanchas de desembarco, tractores anfibios LVT, y vehículos, así como que se mejore el uniforme de campaña.


En diciembre de ese mismo año el tema táctico es la defensa por un Batallón de un sector de costa. La documentación de operaciones está bien elaborada en base a la doctrina del Ejército de Tierra. Se subraya que la "distribución de medios y misiones e iniciado de los trabajos de organización del terreno para el combate se hace según las normas del A.B.C de la Defensa del Generalísimo Franco" (sic). De nuevo aparece el lamento por la escasez absoluta de medios, destacando el mal estado de la cartuchería de 7mm por defecto de fabricación, y la vejez y defectos de la telefonía de campaña procedente de la Guerra Civil. Se añade que los medios empleados en los ejercicios fueron por debajo del nivel de la II Guerra Mundial. Es de destacar que en este ejercicio actúa por primera vez una Sección de Escaladores Anfibios, que posteriormente se incrementará hasta constituir una Compañía.

ESCALADORES ANFIBIOS
En el año 1951 el supuesto táctico es de operaciones anfibias, planeando el empleo de buques de escolta, aviación embarcada, y buques anfibios con lanchas de desembarco, que se materializaron solo con las dos BDK "Foca" y "Morsa". El Batallón de Asalto está equipado con LVT y carros de combate anfibios (supuestos). Para el ejercicio se constituye una Sección de Playa (OMP y ENP). El planeamiento del desembarco es bueno y muy detallado, con la constitución de la olas y las unidades que en cada una embarcan.
En el año 1954 el ejercicio tiene lugar fuera de las zonas de las inmediaciones de Ferrol, trasladando la fuerza en BDK´s con la misión de efectuar una operación anfibia en la playa del Puerto de Son. A la finalización, la fuerza marcha a pié hasta Santiago de Compostela para celebrar el Año Santo.  Las maniobras del año 1955 también contemplan la operación anfibia de una División de Iª de Mª con tres regimientos, un Grupo de LVT, Artillería, y un Grupo de Asalto, todo al mando de un General de Iª de Mª. La unidad ejecutante tenía la misión de efectuar golpes de mano en la costa enemiga y su documentación preceptiva está bien elaborada. El análisis del ejercicio subraya de nuevo la escasez de medios, en particular navales de desembarco, LVT y carros (simulados con siluetas), y el inadecuado vestuario. Se alaba a los nuevos fusiles ametralladores "FAO" y tacha de inútiles los lanzallamas tipo "Marañosa". En relación a los  medios de transmisiones, cita que las radio tipo Marconi para el Batallón no respondieron a las expectativas, y que los radioteléfonos portátiles no se pudieron utilizar por inexistencia de baterías en el mercado.
 También hay que destacar  las instrucciones dictadas por la Escuela de Aplicación de Iª de Mª para usar las plantillas (didácticas) de los Tercios en el planeamiento y ejecución de los ejercicios, pero los análisis subrayan la necesidad de una verdadera doctrina para operaciones anfibias.
En conclusión, se puede afirmar que la Infantería de Marina, a pesar de las adversidades y la  misión marginal que se le asignó en 1940, nunca renunció a su vocación de fuerza de combate para operaciones anfibias, como esta entrada evidencia. En la segunda mitad de los años cincuenta fructificarían los esfuerzos del final de estos años oscuros.


Bibliografía
- RIVAS FABAL, J. E. Historia de la Infantería de Marina Española. Editorial Naval. 2007
- MILLET. R. A. Semper fidelis. The History of the United States Marine Corps. Mac Millan. 1980
- DIAZ DEL RIO. A. Memorias de mi vida. (Colección familiar)
- O'DONNELL Y DUQUE DE ESTRADA, H. La Infantería de Marina Española. Historia y Fuentes. E.N. Bazán. 1999
- GAMUNDI INSUA, A.A. El retorno del Fénix. Evolución de la Infantería de Marina desde 1936 hasta 2006. CAE-UVICOA. 2009


lunes, 2 de septiembre de 2019

ARTE Y NACIONALISMO


Esta corta entrada no es un comentario de una magnífica exposición, sino mas bien, una reflexión inspirada por su línea argumental.
El siglo XIX fue el siglo de los nacionalismos, que todavía padecemos en España, en donde las autoridades se empeñan en subrayar "hechos diferenciales", o la perogrullada, elevada a dogma posmoderno, de la "diversidad española" con la que los partidos pretenden hacernos comulgar, y contentar a las autonomías que  buscan una "identidad" (inexistente). El problema es que desde la primera globalización ibérica, ahora ya acelerada,  los movimientos de personas, ideas, objetos, capitales... etc., nos han traído una tendencia hacia la fusión y uniformización de las "culturas" existentes, lo que hace ridícula la visión microscópica de los nacionalismos peninsulares que busca el "Olive Tree", mientras quiere viajar en un "Lexus" (*) En estos tiempos, lo fundamental es respetar las tradiciones e instituciones que sostienen la unidad de nuestra cultura, toda ella, la hispánica.
Esta reflexión viene al caso después de admirar en el Museo del Prado la exposición "Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines".

El bufón de Primo. Velazquez
El valor de la exposición, y mérito de su comisario Alejandro Vergara, es su hipótesis de que la pintura no es la expresión de la "identidad" nacional, como pretendió el nacionalismo en su interpretación de la pintura durante el siglo XIX, y que «El nacionalismo ha contaminado el relato de la Historia del Arte. Ni Velázquez, ni Vermeer, ni otros pintores de la época expresaron en su arte la esencia de sus naciones, sino unos ideales estéticos que compartían con una comunidad supranacional de artistas».
No hay que negar tampoco, que existieran diferencias entre las pinturas española y holandesa del XVII, «pero han sido muy exageradas. No somos iguales, pero tampoco tan diferentes». Esto queda claro al contemplar en la exposición las 72 obras de artistas, entre otros, como Velázquez, Rembrandt, Vermeer, el Greco, Murillo, Frans Hals, Ter Borch, sobre todo las de los holandeses, que para admirarlos hay que hacerlo principalmente en los museos de los Países Bajos. La disposición de las obras en las salas ofrece una excelente oportunidad de comparar las obras de los pintores españoles y holandeses y verificar la hipótesis argumental de la exposición. Hasta aquí las alabanzas, porque hay un asunto que no se puede pasar por alto. En la explicación que se expone en la sala 02 se afirma que "los holandeses se sublevaron contra el Rey Felipe II de España", lo que traslada un mensaje equivocado desde un Museo Nacional español. Creo que está claro que los holandeses se sublevaron contra el legítimo soberano de los Países Bajos y duque de Borgoña, Felipe II, y al hacerlo consumaron un delito de lesa majestad. 
El geógrafo. Vermeer.
¿Habrán consensuado con los herederos del pensamiento de los rebeldes holandeses esta redacción para poder exhibir la exposición en los Países Bajos, y así mantener viva la leyenda negra antiespañola? 
Esta leyenda, que todavía se mantiene viva, la refleja muy bien la placa situada en la Grand Place de Bruselas, escrita en francés y flamenco, y que hoy día aun recuerda la decapitación de los condes de Egmont y Hornes, "ilustres víctimas de la represión",  "durante la rebelión contra la autoridad del Rey de España Felipe II" (no contra su legítimo soberano).
Cuando comenzó la revuelta holandesa en el siglo XVI, los universos mentales del siglo XVI y la reacción de las autoridades ante delitos graves, no era la del siglo XXI, en el que hemos visto como las autoridades de una región española han organizado una rebelión contra el Estado, violando la Constitución y las leyes que las legitiman en sus cargos. Al parecer dicen que son una República (a la sombra del "olive tree" añado yo). Los Tercios no están ni se esperan.

(*) FRIEDMAN L. Thomas. "The Lexus and the Olive Tree". 



sábado, 15 de junio de 2019

MI ORQUESTA FERROLANA


Vine a Ferrol, despues de unos años de voluntario destierro, porque me dijeron que tenía que cerrar un asunto familiar. A la llegada me llamó la atención el silencio que envolvía la ciudad, de la que tenía muy grabado en la memoria su mundo sonoro: mi "orquesta ferrolana". 
    La casa de mi gens, donde nací, en el barrio de la Magdalena, está situada en la Calle Real, llamada en la época solo oficialmente General Franco, aunque en el pasado también se había llamado calle de Sinforiano López.  A mi llegada la fui a cumplimentar, y allí sigue, gracias a la protección que se ha dado al barrio, todavía en pié, orgullosa, susurrando el viento al oído de quién se detenga a verla, que en ella vivió una gran familia.
    En mi infancia, durante los años cincuenta, el tramo de la calle Real entre la Plaza de Amboage y la Plaza de Armas era el centro de la vida comercial y social de Ferrol. En ella se encontraba el Casino Ferrolano y los principales comercios: Almacenes Taca, Olmedo, Couto, un par de estancos, la mercería Landéira, Montalvo, Rosazul, la sombrerería Monzón, la librería España, y la papelería e imprenta El Correo Gallego, además de las oficinas del periódico del mismo nombre. Al menos tres farmacias y pastelerías completaban la calle. 
    Durante las noches, un "sereno", vestido con bata gris y gorra de plato, recorría la calle Real y las adyacentes, llevando unos aros metálicos de los que colgaban las llaves de los portones de las casas. Su localización la anunciaba los golpes que iba dando en el suelo con su chuzo, que además le servía de defensa ante posibles problemas nocturnos. La voz de orden para llamarlo era: ¡sereno!, a la que respondía, si te oía, con dos golpes de chuzo. Al clarear el día se marchaba, dejando abiertos los portones, y ya enseguida, una pareja de la Policía Armada recorría la calle de arriba a abajo. Como se ve, no se bromeaba con la seguridad ciudadana. 
    El ritmo de la vida de los vecinos de Ferrol lo marcaban los continuos toques de la sección de percusión de los relojes de sus campanarios, de las llamadas a misa, o los toques de difuntos, y también, de cuando en cuando, se unían a esta sección el argentino sonido de las campanillas que tocaban los monaguillos acompañantes de un presbítero, que protegía con el velo humeral el copón que llevaba para dar la comunión a los enfermos. A la sección de percusión de mi "orquesta ferrolana" se unía la de viento, con los cañonazos a las ocho de la mañana, al mediodía y al ocaso, y las sirenas de llamada a los empleados de la Empresa Nacional Bazán. No faltaban tampoco otros instrumentos de viento, como las cornetas que acompañaban el izado y arriado de bandera en Capitanía General o en el Arsenal. 
    Otro importante instrumento de la orquesta eran los chifles de los afiladores, anunciando su presencia con una melodía de notas crecientes hacia los agudos seguida de otra de notas decrecientes hacia los graves, que daba entrada al solista y su aria: ¡afilador y paragüero!, repitiendo la función hasta que se presentara algún cliente con sus cuchillos. Su máquina de trabajo era el propio vehículo que lo transportaba: su bicicleta, a la que levantaba sobre unas patas para poder pedalear y hacer girar el eje de la piedra de afilar, que previamente había unido a la cadena. Al oír el chifle, los niños nos acercábamos a ver salir las chispas del roce del cuchillo con la piedra, lo que confirmaba que el afilador era de Orense, a terra da chispa: los dueños de los secretos del oficio. 
    La música sinfónica sonaba los días de las festividades militares, cuando marchaban por la calle Real las Compañías de Honores, o con ocasión de las procesiones de Semana Santa, del Corpus Christi, o del Voto de Chanteiro. La Semana Santa ferrolana era algo especial. Mi casa se llenaba de familiares y amigos para ver procesionar las cofradías. No perdía detalle de los pasos y penitentes y, en especial, las largas filas de oficiales que vestidos de gala con bicornio, charreteras y sable, acompañaban al Capitán General en la Procesión del Santo Entierro o en la del Corpus. Esta última era particularmente esperada, pues las fuerzas de la guarnición de la Plaza cubrían la carrera en todo su recorrido, y a la finalización, desfilaban por la Carretera de Circunvalación ante el Capitán General en su tribuna delante de la Iglesia de San Julián. Volveré a Ferrol en Semana Santa, me dicen que tiene una grande y merecida fama.
    Los días importantes del calendario militar, los sonidos en el aire eran los redobles de los tambores y las agudas notas de las cornetas que acompañaban las marchas militares que la Música del Tercio Norte atacaba al embocar la Calle Real, acompañando a la Infantería de Marina a en su camino de regreso de Capitanía al Cuartel de Batallones. Los cristales de la galería de mi casa vibraban, mientras en el aire sonaba “Los Voluntarios”: "Arturito Cagallón", la llamábamos los niños de Ferrol. La Compañía del Tercio marchaba marcial, mientras algunos niños ¾sobre todo el día de la Pascua Militar¾ llevando sobre el hombro las pequeñas escopetas de madera, o espadas de caucho o madera con nervio metálico, se entremezclaban con los gastadores, quienes con aire distante  marchaban marciales con sus rojos cordones, amplias manoplas con doradas sardinetas y relucientes útiles de zapador a la espalda; siempre quise ser uno de ellos. 
    Otra función característica del Ferrol de la época que llenaba la atmósfera de sonidos, era la procesión cívico-religiosa del "Voto de Chanteiro". Conmemoraba el voto a que, a principios del siglo XV, hizo la ciudad a la Virgen de la Merced de Chanteiro, al pedir su intersección para combatir una epidemia de peste que asoló Ferrol. En 1839 se conmutó por la obligación de la ofrenda en la iglesia del Socorro, a donde se dirigía la procesión que yo recuerdo ¾no se si se celebra todavía¾. Salía de la Iglesia de  San Julián y en ella formaban la Corporación Municipal bajo mazas llevadas por ujieres con pelucas y dalmáticas; también formaban las autoridades militares, encabezadas por el Capitán General, al que acompañaban numerosas comisiones de Oficiales y Suboficiales, seguidas de numerosas personas devotas de Ferrol, que cantaban a coro. Cerraba la procesión la Compañía del Tercio Norte, cuya música tocaba himnos religiosos, como: “Cantemos al amor de los amores” o “De rodillas Señor ante el Sagrario”. La vida civil, militar y religiosa se entreveraban en el Ferrol y la España de la época y producían sonidos que daban vida a la ciudad, y son difíciles de olvidar. 
    Anochecía en Ferrol mientras paseaba por sus calles: parecía la noche de os caladiños, solo oí el coro de voces ¾sin orquesta¾  de sus habitantes sentados en las terrazas, aprovechando el buen tiempo de mayo. Campanas, chifles, campanillas, cañonazos, cornetas y sirenas han desaparecido. Por no oír, no oí ni el cañonazo del ocaso el día del arriado de bandera en Capitanía ¾escasamente solemne¾ manifiestamente mejorable. Está claro: la Marina no gasta la pólvora en salvas ¾a lo mejor estaba mojada, aunque el tiempo era bueno¾  y no quiere hacer más solemne la función para no subir los decibelios ambientales. 
    Escribía unas notas antes de volverme a la villa y corte para poder hacer mas adelante esta entrada en el blog. Me llevaba la pena de comprobar la desaparición de la "orquesta ferrolana" que había acompañado mi infancia. Seguro que al maestro Baudot también le pasaría lo mismo. A pesar de todo, volveré cuando haya alguna función pública solemne, con música de don Gregorio, para quitarme la morriña.  

lunes, 3 de diciembre de 2018

UN PASEO POR BURGOS Y LA RIOJA


Llevar un diario es una buena forma de recordar nuestra vida: te ayuda a pensar con orden y método. También el escribir -como yo hago a menudo en Panorama cuando algún acontecimiento lo merece-  es otra forma de cultivar la memoria: la nuestra, la historia. En consecuencia, en esta entrada relataré, con la ayuda de mi cámara Nikon, lo más significativo de un itinerario cultural que hice con dos buenos amigos, a las provincias de Burgos y Logroño, con el propósito de recorrer algunos lugares que han jalonado la construcción de nuestra Patria. En vista de que el desafío requeriría acometerlo con fuerzas, Lerma fue nuestro primer hito, para allí degustar el famoso lechazo de Casa Antón, regado con un excelente clarete.

TORRE DE FERNÁN GONZALEZ
De Lerma marchamos a Covarrubias, situado en la comarca del Arlanza y conocida como "la cuna de Castilla". A la entrada de la villa, nos recibió la mole de la torre de Fernán Gonzalez, del siglo X, que junto con sus murallas a la orilla del río, te anuncian que estás en una villa importante, como se comprueba al recorrer sus bien preservadas calles y contemplar sus casas autóctonas con fachadas de entramado de yeso y madera, algunas adornadas con viejos blasones.
SAN COSME Y SAN DAMIÁN

La iglesia más importante es la Colegiata de San Cosme y San Damián, construida en el siglo XV, de típica planta de cruz latina con tres naves y crucero. Acoge entre sus muros los panteones de numerosas familias ilustres de la villa; es de particular importancia la Capilla Mayor o presbiterio dedicada a San Cosme y San Damián, en cuyo suelo se encuentra el sepulcro del siglo V de don Fernán González (931-970), adornado con el pendón de Castilla, de la que fue su primer conde. Enfrente se encuentra el de su mujer doña Sancha, y a su izquierda y hacia atrás se encuentra Doña Urraca, para quién se creó el Infantado de Covarrubias en el año 978.
SEPULTURA DE FERNAN GONZALEZ

El claustro de la Colegiata tiene cuatro salas con una gran variedad de piezas de arte sacro, incluyendo la urna con las cenizas de San Arsenio, nombre de ilustre abolengo en mi familia. En una de las crujías del claustro se encuentra el sepulcro gótico de la princesa Cristina de Noruega, casada con el infante y abad de Covarrubias Felipe de Castilla.

Ya a la caída de la tarde, nos detuvimos en la Ermita de Quintanilla de las Viñas, en la comarca de la Tierra de Lara, muy cerca de Covarrubias, con la luz del atardecer iluminando los farallones calizos que la circundan. Esta ermita aislada en medio del campo, es una de las grandes joyas de la arquitectura prerrománica española, Monumento Nacional desde 1929 y de difícil y compleja interpretación. Los críticos y especialistas se han ocupado de los orígenes de esta ermita; hay quienes la consideran visigótica y erigida hacia el final del Reino Hispano Visigodo, antes de la invasión musulmana del siglo VIII; y los que la fechan a finales del siglo IX o comienzos del X, cuando con la reconquista empieza la repoblación cristiana y el fortalecimiento del Condado de Castilla.

MONASTERIO DE LA ASUNCIÓN
Al día siguiente salimos para visitar el pueblo de Castil de Lences en la comarca de la Bureba, considerada como "la verdadera esencia de Castilla ". La comarca está situada al nordeste de la provincia, surcada por numerosos arroyos que vierten sus aguas a los ríos Homino, Oca y Tirán, que van a desembocar al Ebro.
Las calles y plazas del pueblo están  muy cuidadas, aunque parece que no haya una población permanente. En él se encuentra el Monasterio de la Asunción o Convento de Santa Clara, en la actualidad habitado por 18 monjas clarisas que se dedican a la restauración de telas y bordados. Fue fundado en el año 1382 por Sancha de Rojas y Velasco, hermana de Ruy Díaz de Rojas,  señor de Rojas y de Castil de Lences, Adelantado Mayor de Guipúzcoa, y quien al frente de las galeras castellanas auxilió a Francia en su lucha con Inglaterra  durante la Guerra de los Cien Años, participando en 1370 en la toma de La Rochelle. A escasos metros del Monasterio se encuentra la iglesia parroquial de Santa María la Mayor, de estilo románico del siglo XV.

SAN COSME Y SAN DAMIÁN
Poza de la Sal fue otro de nuestros destinos en La Bureba. La sal ha sido un elemento muy importante para la conservación de alimentos y para Poza fue un importante activo. El esplendor de la villa se debe a sus salinas, con una larga historia de explotación, hasta que Felipe II decretó el monopolio de la sal que duró hasta 1888. La extracción de sal se abandonó definitivamente en 1974. 
El casco antiguo de la villa está rodeado por la muralla medieval que se conserva en su mayor parte. La localidad se encuentra enclavada en la ladera de una sierra y protegida por el castillo de los Rojas. En el interior de la Villa se encuentra la iglesia de San Cosme y San Damián, el Ayuntamiento, la Plaza Vieja, y la casa de la Administración de las Reales Salinas. El pueblo es también famoso porque en él nació el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, muy querido en la villa, que le ha dedicado algunos monumentos.

POZA DE LA SAL
Encontramos a Isabel, en su lento caminar a la fuente, aprovechando los rayos del sol del invierno castellano; charlamos con ella  un rato, diciéndonos que tenía la casa llena de manzanas, por cierto, extraordinarias. Su coquetería se desbordó cuando estimamos que su edad era mayor de la que tenía, casi reprochándonos nuestra escasa prudencia al decírselo. En su opinión Cesar Rodríguez de la Fuente fue un buen hombre, pero que no dejó dinero para desarrollar el pueblo con alguna industria, para que los jóvenes no tuvieran que emigrar.
La trama urbana conserva las características de los burgos medievales. Sus calles son estrechas y flanqueadas por casas de piedra con tonos bermejos, algunas de las cuales lucen orgullosas viejos blasones. En la Plaza del Ayuntamiento, con su balcón a la Bureba, el sol nos animó a entrar en un bar a caldear las entrañas antes de seguir nuestro itinerario.
IGLESIA ABACIAL DE SAN SALVADOR DE OÑA
Nuestra siguiente parada fue en Oña, que se encuentra al norte  de la Bureba, enclavada en una falda de los Montes Obarenes y bañada por el río Oca, que abre en la sierra de Oña un desfiladero estrecho y profundo, con sus aguas fluyendo hasta el Ebro.  Es una posición estratégica y, en consecuencia, los reyes tuvieron interés en protegerlo desde que la Reconquista fue avanzando hacia el sur; el monasterio es una prueba de ello. Después de comer en Oña, dedicamos parte de la tarde a visitar el impresionante conjunto monástico de la villa, en particular la Iglesia Abacial del Monasterio de San Salvador de Oña, porque el monasterio tiene hoy otros usos y se encontraba en obras. Para visitarlo hay guías voluntarios a los que hay que llamar por teléfono, aunque al que nos tocó en suerte pareciera que no fuera de su agrado abrir la iglesia y enseñárnosla a la hora de la siesta.
El monasterio fue fundado en el año 1011, y en el año 1033 el conde castellano Sancho García introdujo la orden benedictina, que lo abandonó con la desamortización de Mendizábal. Posteriormente, en 1880, los jesuitas transformaron el monasterio en un Colegio y Universidad Pontificia.
Como todos los monasterios castellanos está repleto de obras de arte. En el crucero de la iglesia destaca el órgano barroco del siglo XVIII, el altar mayor con el retablo de Santa Catalina, del siglo XV, y la bóveda qué cubre la capilla mayor diseñada por Juan de Colonia. El claustro,  construido a principios del siglo XVI, es una auténtica obra maestra del  estilo gótico flamígero, de factura de Simón de Colonia.
PANTEÓN REAL
La historia medieval española del siglo X se presenta delante del visitante al contemplar, a ambos lados del altar mayor, los panteones real y condal, con los sepulcros tallados en madera realizados en el siglo XV, que constituyen una obra única del arte funerario medieval en Europa. En el Panteón Real, del lado del Evangelio, reposan, como restos más significativos: los del rey de Pamplona Sancho Garcés III el Mayor (1004-1035) y los de su esposa doña Mayor; los de Sancho II el Fuerte (1065-1072) asesinado por Bellido Dolfos en Zamora, rey del Cid Campeador; y el infante García, hijo del rey Alfonso VII el Emperador (1126-1157). El encuentro con estos personajes recomienda repasar la compleja e interesante historia de los reinos hispánicos de la época.
PANTEÓN CONDAL
En el Panteón Condal, que se encuentra del lado de la Epístola, están entre otros restos: los  del tercer conde castellano don Sancho García, fundador de este monasterio y su esposa doña Urraca, así como el hijo de ambos el infante don García Sánchez (1009-1029), asesinado en León el día de su boda, lo que motivó que Sancho Garcés III el Mayor asumiera el gobierno de Castilla, y por esta circunstancia pudo la dinastía navarra iniciar un proyecto hegemónico peninsular, pero lo impidió el reparto patrimonial de su herencia entre sus hijos, y la personalidad política de las entidades territoriales. Habría que esperar tiempos más propicios para lograr la unidad peninsular.

FRIAS
Después de Oña continuamos hacia  la comarca de las Merindades para visitar Frías, que también se encuentra a los pies de los Montes Obarenes. Está situada en un estratégico emplazamiento para cruzar el Ebro, en un lugar denominado antiguamente como la Muela. La repoblación de estas tierras se inició hacia la segunda mitad del siglo IX después de su conquista a los musulmanes. En el siglo XI,  durante el reinado de Sancho Garcés III el Mayor, se integró en el reino de Pamplona y perteneció al primer conde de Haro, don Pedro Fernández de Velasco.

FRIAS
La ciudad fue declarada Bien de Interés Cultural en 2000, y desde el año 2005 está en las listas de los pueblos más bonitos de España. Tiene la estructura urbana de burgo medieval en el alto de una colina, rematada a ambos lados por el castillo de los Velasco y la iglesia de San Vicente.  Monte abajo los edificios van formando calles paralelas con igual pendiente.
La iglesia de San Vicente debió de tener también funciones defensivas, su torre se hundió a principio del siglo  XX y se reconstruyó otra nueva. Curiosamente el pórtico románico de esta iglesia se vendió al Museo de los Claustros de Nueva York, donde se puede admirar. Ya con luz de crepúsculo salimos hacia Burgos, después de una larga jornada.

CLAUSTRO DE SªMª DEL SALVADOR
A la mañana siguiente salimos hacia La Rioja, con una breve parada en Belorado, en una mañana en la que la nevada Sierra de la Demanda refrescaba la brisa. Nos detuvimos para visitar la Abadía Cisterciense de Santa María del Salvador en Cañas, en el valle del Najerilla. Es una de las primeras que se fundaron en España, después de que señor de Vizcaya donara, en 1170, algunas villas a las monjas del monasterio de Hayuela para que fundaran una abadía en este lugar. En la construcción del monasterio hay tres etapas claramente diferenciadas: la románica, de la que apenas quedan vestigios; la gótica que corresponde a parte de la iglesia y la sala capitular, fechadas en la segunda mitad del siglo XIII; y la posterior al siglo XVI, en la que se continúa la construcción de la nave central. La portada principal del monasterio data de 1757, siendo la parte que habitan las monjas la más tardía cronológicamente.

ABSIDE DE SªMª DEL SALVADOR
La iglesia del monasterio es un edificio de nave única con transepto y muy luminosa, pues está iluminado por amplios ventanales góticos situados en dos órdenes y cerrados con alabastro. La nave central queda rematada por un profundo presbiterio que conforma el ábside central. La iglesia conserva un valioso retablo renacentista de 1523, obra de Andrés de Melgar y Guillén de Holanda, y una sillería del coro también XVI. Este retablo estaba situado en el ábside principal, pero en 1975 se trasladó de lugar para dejar visibles los ventanales góticos. En las salas de su museo se conservan numerosas reliquias, entre las que destaca dos herraduras del caballo de Santiago Matamoros (¿siglo XIII?, se pregunta el letrero de la vitrina) lo que ya es llevar al límite la pasión por las reliquias.

MONASTERIO DE SUSO
     Para completar un día monástico, seguimos nuestro itinerario hasta San Millán de la Cogolla, que toma el nombre del santo ermitaño que vivió entre el 473 y 574. La villa, famosa por sus dos monasterios, de Suso y Yuso, se encuentra a la orilla del río Cárdenas, afluente del Najerilla, y en las estribaciones de la Sierra de la Demanda. 



PORTALEYO DE SUSO
          El monasterio de Suso surgió, alrededor del siglo VI, de unas cuevas que habitaban los eremitas discípulos de San Millán. Tuvo varias ampliaciones hasta el siglo XII, convirtiendo las cuevas en un cenobio y un monasterio, en el que hoy se aprecian las distintas etapas de su construcción. En el 1002 Almanzor incendio el monasterio, desapareciendo la decoración pictórica y los estucos mozárabes. En el portaleyo de acceso se encuentran las que se dice son las tumbas con los cuerpos de los Siete Infantes de Lara y la de su tutor Nuño, pues sus cabezas están en la iglesia de Santa María de Salas de los Infantes. Estos personajes pertenecen a un cantar de gesta recuperada por Ramón Menéndez Pidal.

Ya salen de Castilla castellanos con gran saña,
van a combatir los muros de la vieja Calatrava;

SACRISTÍA DEL MONASTERIO DE YUSO
El Monasterio de Yuso, según la leyenda, debe su origen, a cuando el rey García Sánchez el de Nájera, ordenó el traslado de los restos de San Millán desde Suso a Santa María la Real de Nájera y, al parecer, los bueyes se quedaron parados en el valle, interpretando ese gesto  como si el Santo quisiera quedarse, por lo que se decidió construir en aquel lugar un nuevo monasterio, llamado de Yuso. Inicialmente, en los siglos X y XI, fue un monasterio benedictino de estilo románico, pero fue destruido por un incendio. Posteriormente, entre los siglos XVI y XVIII, se construyó en el mismo lugar el actual monasterio, hoy ocupado por los frailes agustinos recoletos.
MONASTERIO DE YUSO
La importancia cultural de Suso se debe a la colección de manuscritos y códices de su scriptorio, pues en estos dos monasterios se escribieron las primeros frases en una lengua romance que hoy conocemos como español. La razón es que en torno al siglo IX algún monje, ante las dificultades de comprensión de terminadas expresiones latinas, comenzó a escribir al margen o interlineándolas en el códice, unas anotaciones para que el texto resultara mas comprensible. Las primeras glosas anotadas en el monasterio lo fueron en el códice 60, escrito en latín con letra visigótica pausada, y las anotaciones aclaratorias se conocen como las Glosas Emilianenses; además en el mismo códice 60 aparecen las primeras frases escritas en la lengua vascuence.
CÓDICE 60
La gastronomía riojana es algo que merece toda la atención del viajero, así que antes de salir de San Millán, nos socorrimos en el restaurante del Camping con unos caparrones con sus sacramentos, y unos cardos, todo regado con el excelente clarete de la comarca.
CATEDRAL DE BURGOS, PUERTA DEL SARMENTAL
Ya poco tiempo nos quedaba en la capital, así que antes de volvernos a la Corte hicimos una visita a la Catedral de Burgos, que siempre merece dedicarle tiempo para seguir descubriendo sus tesoros. En el crucero saludamos a  Rodericus Didaci Campidoctor, con la esperanza de que los españoles "abran los candados" de su tumba, para que su regreso inspire un poco de amor patrio a nuestros gobernantes, o al menos, los convenza de que visiten la provincia de Burgos para aprender algo de la historia de España.


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