sábado, 11 de junio de 2011

REFUGIADOS Y FRONTERAS

Hace unos días Barak Obama y Benjamin Netanyahu se han presentado ante la prensa en la Casa Blanca para escenificar un acuerdo y un desacuerdo: el acuerdo -grabado en piedra- es la alianza estratégica entre los EEUU e Israel, que se sostendrá a pesar de aparentes diferencias; el desacuerdo es coyuntural, aunque Netanyahu lo ha expresado con palabras contundentes.

La esencia del acuerdo es la constatación de que los EEUU e Israel comparten los mismos intereses estratégicos en el Oriente Próximo y que los EEUU apoyan el interés vital nacional de Israel de su supervivencia. Los desacuerdos se presentan en la diferente forma de garantizar ese interés vital de Israel. La administración de Obama cree que las fronteras del 67 son la base para lograr un acuerdo con los palestinos, y suponemos que con los sirios. La expresión del desacuerdo de Netanyahu se resume en que estas fronteras son indefendibles y la imposibilidad del regreso de refugiados. Pero ¿qué puede entender Netanyahu por indefendibles?:

Podríamos preguntarnos: ¿Contra qué amenaza es esta defensa? ¿contra las nucleares de Irán? ¿La de ataques cibernéticos? ¿La convencional en sus fronteras?  ¿La de cuarta generación a su territorio?  Veamos algunas consideraciones de cada una de ellas:

-      No parece que la profundidad del territorio de Israel tenga alguna relación con un ataque nuclear de Irán (que por otra parte ha amenazado con borrar a Israel del mapa). La defensa ante esta amenaza es clara e Israel está poniendo los medios para obtenerla.

-      Los ataques cibernéticos de sus adversarios pueden originarse en cualquier país, incluso países aliados, luego la extensión del territorio es irrelevante; también en la ciber-defensa Israel está dando pasos significativos con ayuda de sus aliados.

-      Respecto a las amenazas convencionales conviene recordar que en la guerra del 67 no hubo dificultades para defenderse, a tenor del éxito de las operaciones. En la guerra del 73, con fronteras ampliadas en el Sinaí y en el Golán hubo dificultades a pesar de la mayor profundidad de la defensa. Tampoco en las operaciones del Líbano  la profundidad del territorio garantizó el éxito, al contrario.

-      Las amenazas de cuarta generación en el interior son independientes de la extensión del territorio, por lo que parece que el núcleo del problema es la voluntad de Israel y sus vecinos de vivir en paz; se han hecho progresos en esa dirección, pero la clave es el establecimiento de un Estado Palestino y eso no se logrará sin serias concesiones por ambas partes. Lo que no se puede aceptar, y Netanyahu lo sabe, es que para Israel la profundidad de su territorio debe ser tal que permita la protección de su población contra todas las posibles amenazas; aceptarlo sería admitir que debería estar en una constante expansión proporcional al incremento de la eficacia de las armas convencionales de los actuales y potenciales enemigos.

El problema de los refugiados es de difícil solución si la posición de partida de los palestinos es forzar su derecho al regreso y si la de Netanyahu es negarlo –como acaba de hacer- basándose en la incapacidad de admitirlos y alojarlos. Los judíos, dice Netanyahu, siempre han mantenido a través de los años el deseo de volver a su patria original Palestina-Eretz Israel, de donde fueron expulsados por el emperador romano Adriano en el año 123 d.c, (hace más de dos mil años); pero lo que es asombroso es que a la vez que reclama el derecho de retorno para los judíos lo niegue a los palestinos,  que fueron expulsados de sus tierras hace cincuenta y tres años.

La posición de partida de los EEUU para la negociación son las fronteras de 1967, por lo que fronteras y refugiados serán elementos fundamentales en las negociaciones que están por venir. Todos los países de la zona merecen mejor suerte y un futuro en paz.


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